¿Cómo ayudar a mi hijo a manejar su ansiedad?

Escrito por el febrero 28, 2011 para Blog, Infancia, Portada, Psicologia - (1 vista.)


La vida está llena de cambios, constantemente nos vemos enfrentados a ellos, pero no siempre nos es fácil adaptarnos a todos. El temor a lo desconocido y la incertidumbre respecto a lo que vendrá llevan a sentir ansiedad, la cual puede ayudar a mantenernos alertas y con los sentidos puestos en el desafío que se viene, pero si su intensidad es muy elevada y no contamos con herramientas para manejarla, puede afectarnos y obstaculizar nuestro funcionamiento.

 

La entrada al colegio, la llegada de un hermanito, la separación de los padres, la enfermedad o muerte de un ser querido o un terremoto, son algunas de las situaciones que pueden causar ansiedad en nuestros hijos. Lo importante, más que evitarles situaciones que les generen ansiedad (pues en la vida deberá enfrentarse a muchas de ellas), es contar como padres con herramientas que nos permitan apoyar, aliviar y calmar esta angustia, además de entregarles a nuestros pequeños algunas habilidades que los ayuden en este camino.

Es por esto que quisiera compartirles algunas ideas y técnicas que han demostrado su utilidad en el manejo de la ansiedad infantil:

- Preparación: Conversar con nuestro hijo respecto a lo que vendrá, que el niño pueda saber por ejemplo, ¿qué sucederá cuando entre por primera vez al colegio? lo ayudará a anticipar algunos de los cambios que deberá enfrentar, pudiendo aceptarlos mejor cuando éstos sucedan.

Una forma en que puede visualizar estos cambios y bajar su ansiedad es realizando “imaginerías” guiadas por nosotros, como la siguiente: “ahora vas a cerrar tus ojitos y vas a imaginar que ya estamos en Marzo, es tu primer día de clases… ese día te pondré tu uniforme nuevo, te acompañaré a tu colegio y entrarás a tu sala, ahí habrán otros niños de tu edad a los que conocerás de a poco. También habrá una profesora a la cual deberás escuchar, ella les dirá qué deben hacer, les dará tareas y les enseñará cosas nuevas…”, esta imaginería puede adaptarse a las características de cada niño y lo que los padres sientan que su hijo necesita para sentirse más seguro.

- Optimismo: El optimista quien confía en que pase lo que pase, se podrá salir adelante y se estará bien. Saber que podemos contar con ayuda de los padres u otros adultos para sobrellevar las situaciones más difíciles, disminuye el temor y la ansiedad ante el futuro. Los padres debemos  transmitir esta confianza y la esperanza de que todo estará bien,  sin duda, podemos expresar nuestros temores y dudas, buscar apoyo cuando sentimos angustia, sintiendo la tranquilidad de que con el tiempo todo se va solucionando, las heridas van sanando y nos volvemos más fuertes.

- Mantener rutinas: Cuando hay cambios importantes a nuestro alrededor, es clave para los niños mantener cierta estabilidad en el día a día, como por ejemplo los horarios, rituales y rutinas relativos al comer, bañarse, dormir, entre otros. Esto le entregará la seguridad básica necesaria para afrontar los cambios que vendrán a su vida y cierto orden en su ritmo biológico también, pues cuando un niño no duerme bien, por ejemplo, al día siguiente se siente más cansado, tiene menos capacidad de atención y concentración, puede estar más irritable y tener menos paciencia, lo cual va potenciando la angustia que puede sentir ante un cambio.

- Mayor cercanía y comunicación: Si nuestro hijo se siente ansioso, está irritable o notamos diferencias en su comportamiento asociado a algún cambio presente o cercano, es fundamental darnos el tiempo para acercarnos un poco más, hacerlo sentir contenido a través de gestos de cuidado y cariño, además de generar espacios donde él pueda expresar sus sentimientos y preguntas, y que él sienta que de verdad no está solo y puede contar con sus padres en este momento.

- Juego: La forma de expresión y comunicación favorita de los niños es el juego, en él no sólo muestran sus ansiedades y liberan las tensiones que van sintiendo, sino también van desarrollando historias e ideas que están rondando su mente, intentan resolverlas o a veces incluso nos comunican mensajes para que nosotros les ayudemos a resolver algo en particular. Facilitarle los espacios, los materiales, el  tiempo y todo lo necesario para que desarrollen sus juegos puede ser de gran alivio y apoyo.

- Relajación: Si bien hoy en día hay clases de yoga, musicoterapia y otras actividades que promueven la relajación en los niños, hay maneras sencillas de detenerse y conectarse con un estado de calma mientras están en casa. Algunas prácticas que pueden enseñarles a sus hijos, son:  respirar profundo y lento, conectarse con la sensación del aire que entra a sus pulmones,  y sentir cómo en esa inhalación entra calma, tranquilidad y energía nueva a nuestro cuerpo y luego cuando exhalamos el aire, va llevándose las tensiones, miedos y angustias. Así, cuando esté triste, rabioso o lo embargue una emoción desagradable, podrá centrarse unos minutos en respirar profundo para manejar su ansiedad y que así no se le desborde. Otro modo es recostarse en la cama o sobre un lugar blando, grabarle música relajada para que escuche (sonido de agua, naturaleza, música suave, etc.) y acostarse unos minutos con los ojos cerrados a escucharla.

Es de considerar que al principio, es clave que los padres respiren profundo con el niño o se detengan en familia a oír la música con los ojos cerrados, mientras con el tiempo su hijo va adquiriendo el hábito y va recurriendo solito a estas herramientas cuando se sienta muy alterado o ansioso por las situaciones que enfrenta.

- Masaje Infantil: Diversos estudios demuestran que el masaje ayuda a que los niños bajen su nivel de ansiedad, se sientan más tranquilos, relajados, seguros y confiados en su entorno, pudiendo liberar sus tensiones y comunicar sus emociones con mayor facilidad. Por esto, el que los padres puedan aprender esta técnica para ofrecerla a sus hijos puede ser un aporte significativo en tiempos de cambio o de situaciones difíciles.

- Flores de Bach: Muchos padres sienten que necesitan un apoyo complementario a la psicología para ayudar a su hijo, pero tampoco quieren recurrir a medicamentos… En esta instancia surge cada vez con más fuerza el uso de las flores de Bach, las cuales no tienen efectos secundarios y en muchos casos aportan a que el niño logre sentirse más tranquilo, relajado y en un mejor estado para continuar con los distintos desafíos que debe vivir.

Como pueden ver, hay diversas maneras de ayudar a nuestros hijos a disminuir su ansiedad, además de enseñarles a manejarla de tal modo que ésta no los sobrepase o afecte demasiado. No obstante, la clave es que en todas se transmita el amor que sentimos por ellos, pues esto los hará sentir más seguros y confiados en que pase lo que pase siempre podrán contar con nosotros.

Mónica López Hernando

Psicóloga Clínica, Terapeuta Familiar y de Pareja,

Diplomada en Psicología Positiva y Educadora en Masaje Infantil

www.sanarte.cl

 

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