Aprendizajes en la huerta escolar

Aprendizajes en la huerta escolar

Tuve la posibilidad de asistir a un congreso de Agroecología en Perú hace unas semanas y me di cuenta de la cantidad de proyectos creativos e innovadores que hay en torno a la educación para la sustentabilidad. Personas, grupos e instituciones que vibran por el cuidado de la tierra y por hacer del planeta un mejor lugar para vivir basado en un relación armoniosa entre las personas y de ellas con la naturaleza. 

Pude preguntar si había literatura del tema y si era aplicable en colegios. Me llevé una grata sorpresa. Hay literatura, materiales, actividades y talleres, como la creación de huertos escolares, que son pensados para implementarlos en colegios. Luego de eso, pensé en el impacto que puede causar en el niño el trabajar en un huerto, cuidar las plantas, regarlas, identificarlas, clasificarlas, verlas crecer. Trabajar con sus propias manos y ver las transformaciones que ocurren en el huerto. Realizar trabajo en equipo, poder socializar con el otro compañero, ampliar su vocabulario, conocer la raíz  tallo, hoja, flor y fruto. Reconocer un brócoli y su diferencia con un coliflor, conocer texturas y colores. 

Todo lo anterior combinado con el nivel de desarrollo que tienen los niños en diferentes edades. Pensemos en niños preescolares y de primer ciclo, donde podemos ver dos etapas de desarrollo según Piaget; la etapa preoperacional (de los 2 a 7 años) y de operaciones concretas (de los 7 a los 11 años) donde en ambas etapas podemos ver avances significativos y de gran valor cognitivo para el desarrollo y despliegue de distintas habilidades que no solo serán parte de estas etapas sino que de la vida misma.

Consideremos que en la etapa preoperacional el niño tiende a imitar a un modelo presente, posee un juego simbólico y un fuerte desarrollo del lenguaje hablado. El infante es egocéntrico, pero esta característica se ve disminuida al entrar a la etapa de operaciones concretas, donde es capaz de mostrar un pensamiento lógico frente a objetos físicos. También adquiere la reversibilidad (facultad que le permite invertir de manera mental sobre los procesos que realiza), es capaz de retener mentalmente más de dos variables de un objeto.

Todas las habilidades anteriormente mencionadas pueden verse potenciadas con el trabajo realizado en el huerto escolar, fomentando la conducta sociocéntrica y biocentrica ante las egocéntricas, poniéndose en el lugar de otros y considerando la opinión de un tercero frente a sus acciones. Igualmente recordar que las actividades realizadas en el huerto fomentan el aprendizaje activo, de manera concreta, trabajando con materiales que puede tocar, sentir y manipular.

Algunos ejemplos de actividades pueden ser que, al sembrar y cosechar el niño trabaja en equipo y no de manera independiente, teniendo que ponerse de acuerdo con sus pares para una mejor resolución de problema.

También se puede ver el proceso de crecimiento de las frutas y verduras, su importancia para una alimentación saludable, lo fundamental que es la tierra y el respeto por el medio ambiente. Finalmente y se los dejo como un desafío, implementar un sistema de reciclaje para que los niños creen conciencia y colaboren con el cuidado y limpieza no solo en el colegio o jardín, sino también en sus casas, comunidad, logrando así personas integras y conscientes del planeta donde habitamos todos.

 
Prev Panoramas del 10 al 16 de abril
Next Manualidades Verdes: Macetero para refrigerador

0 Comments

No Comments Yet!

You can be first to comment this post!

Leave a Comment