
El asma es un problema común, que de no ser tratado podría llegar a comprometer la vida de una persona. En una mujer embarazada, el asma podría traer complejos imprevistos en sus procesos metabólicos afectando su salud y la del bebé. En este caso, los problemas pueden ir desde la hipertensión arterial a partos prematuros o niños con bajo peso.
Investigaciones recientes demostraron que las fluctuaciones hormonales producen la inflamación de las vías respiratorias de las mujeres. Estas conclusiones se sustentan con las estadísticas que señalan que el asma aumenta junto con su desarrollo hormonal, además el asma premenstrual afecta al 57% de las mujeres asmáticas.
Tratar esta enfermedad es esencial para el desarrollo del feto, y sí es cierto que algunos medicamentos inciden en otros nutrientes que le lleguen al bebé, lo más importante es el oxígeno, y el paso de éste al feto se interrumpe durante una crisis asmática.
Los expertos recomiendan a las mujeres asmáticas que pienen en quedar emabarazadas, evaluar la situación con su ginecólogo y proyectar un plan terapéutico con el fin de prevenir las crisis durante la gestación.
La Kaiser Permanente Medical Center ha estudiado el tema a fondo y da los siguientes consejos:
- Cumplir rigurosamente el plan terapéutico preventivo indicado por el médico, y aprobado por el ginecólogo para que la inflamación de las vías respiratorias esté controlada.
- Mantenerse lejos de los factores que desencadenan las reacciones alérgicas o asmáticas.
- Practicar ejercicios físicos con moderación siempre que estos no sean inductores del asma.
- Vacunarse contra el virus de la gripe si el segundo o tercer trimestre de embarazo cae en otoño o invierno.
Fuente: Guía infantil






