Cómo pasar del pañal al baño (I)

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Mientras el bebé crece, los padres deben ser participes activos de las etapas que van cumpliendo sus hijos. Una de ellas es dejar los pañales y pasar al uso del baño, donde el infante debe comenzar a identificar sus necesidades higiénicas y satisfacerlas por sí mismo.

Lamentablemente no es un proceso fácil, ya que antes de los 12 meses los niños no tienen mucho control del esfínter, y si se considera la seguridad y comodidad que ofrecen actualmente los pañales desechables, la idea de que sus hijos lo dejen pronto se puede dilatar más de la cuenta.

Sin embargo, pediatras y especialistas aconsejan a los padres seguir una serie de pasos para que los niños pasen del pañal al baño con mucha psicología y paciencia.

Identifique si su hijo está listo para ir al baño

No hay claridad del momento exacto en que los niños manifiestan sus necesidades. Algunos niños están listos para el proceso de retiro del pañal a los 18 meses, pero en ciertos casos, el menor puede llegar a los tres años y aún no manifiesta interés en dejar la envoltura higiénica.

Muchos padres comienzan a enseñarle a sus hijos a usar el baño a los dos años, lo ideal es que el entrenamiento inicie cuando el niño tenga mejor dominio del caminar y del equilibrio.

Algunas señales físicas se pueden encontrar en la frecuencia que experimenta en la evacuación de sus deposiciones; se mantiene seco por un tiempo prolongado y al orinar lo hace en gran cantidad y de una sola vez, y sus fecas son blandas y bien formadas.

También se presentan indicios en el comportamiento del niño, como reclamar cuando el pañal lo siente sucio, bajarse y subirse los pantaloncitos por sí mismo o mantenerse sentado en la misma postura por algunos minutos.

Esas son señales de independencia que los padres no pueden obviar, sobre todo si cognitivamente su hijo es capaz de obedecer ordenes sencillas como “dame el juguete” o “no hagas eso porque es malo”, ya que son indicios de que el niño puede mostrarse receptivo a adquirir el conocimiento necesario para que use el baño. No presione a su hijo si no muestra señales inmediatas de su independencia, de lo contrario se mostrará reacio a aprender.

Compre los implementos necesarios

Una buena sillita orinal o algún implemente que simule un inodoro es ideal para comenzar el entrenamiento.

Al momento de elegirlo, fíjate que al sentarse él pueda tocar el suelo con los pies para así tener algo firme en qué apoyarse al momento de evacuar. Revisa si al orinal se le puede sacar la concha protectora. Si su primogénito es varón, los primeros días es bueno que ocupe el orinal con la protección para que se vaya acostumbrando a orinar en el pequeño inodoro sin derramar el pipí, pero si resulta una molestia al momento de evacuar (se golpea o se araña el pene) ahí es conveniente retirarla y enseñarle al niño a sujetar su pene al momento de orinar.

Un artículo que puede servir también son los “pantaloncitos de entrenamiento”, que en realidad es un caloncillo especial para niños con protección extra absorbente y que se pueden subir y bajar como si fuera ropa interior de verdad. Son de gran ayuda para que el niño comience a interiorizarse en el uso de la ropa interior.

Dígale y enséñele cómo hacerlo

Una vez que tenga los implementos, llegó la hora de explicarle para qué sirven, cómo se usan y cuando se usan. En este paso, la explicación e incluso la imitación pueden ayudar bastante.

Lo primero es mostrarle el orinal al niño indicándole que para hacer sus necesidades debe hacerlo sentado. Un buen comienzo sería que su hijo se sentara vestido (teniendo puesto el pañal) en el orinal para que lo conozca y vea si se siente cómodo en él. Lo ideal sería que se sentara después del desayuno, antes de bañarse o en los momentos en que se supone hace sus necesidades. No lo obligue a sentarse ni menos insista si él se niega a hacerlo. Si eso ocurre desista un tiempo de enseñarle y después prosiga.

También invítelo a ver la experiencia adulta. Ver a la mamá, al papá o incluso a los hermanos mayores usando el inodoro es bueno para el niño, ya que ven en ellos un ejemplo a seguir. Los grandes pueden ayudar en el proceso haciendo sus necesidades como lo haría el menor (de preferencia sentado) y detallándoles cómo lo hacen, desde cómo bajarse los pantalones y la ropa interior hasta la postura en el inodoro, tirar la cadena y lavarse las manos.

Otra forma práctica de enseñarle a sus hijos es mostrándoles qué pasa con sus deposiciones cuando caen en el orinal. Para ello, tome el pañal del niño y dígale que se siente en el orinal. Deposite lo hecho en el pañal en el fondo del artículo y demuéstrele que así se hace estando ahí. Si quiere llévelo al baño y bote los desechos en el inodoro, invitándolo a tirar juntos la cadena, a vestirse y a lavarse las manos. Recuerde: no lo presione si no quiere hacerlo.

Cuando esté más claro en su uso y se acerque voluntariamente a hacer sus cosas en el orinal, e incluso si su pañal permanece seco por tiempos más prolongados, proceda a quitarle poco a poco el envoltorio higiénico.

Mañana viene la segunda parte de este artículo donde abordaremos el entrenamiento nocturno, cómo motivar a su hijo para que use el orinal y la parte final del proceso.

Sigue leyendo la continuación del reportaje en este link.

Foto: @Edward Melendez

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