Los beneficios de estar al aire libre

Por Daniella Rossi
Magister en Psicología Clínica

niñosjugando
Desde el momento en que los niños nacen, la naturaleza debe ser parte de sus vidas. El sol, el pasto, el viento, los animales y los arboles son todos elementos que benefician el desarrollo de los niños.

Para los adultos, la naturaleza es el escenario, pasa a segundo plano, pero para los niños, un jardín o una plaza puede ser un lugar para descubrir y explorar. Ellos viven la naturaleza de forma diferente, y debemos crear las oportunidades para que puedan tener las experiencias necesarias para un desarrollo integral.

Las vidas de los niños de hoy están llenas de reglas, limites y estructuras. Todos los niños necesitan de límites para crecer y desarrollarse, sin embargo, parte de su desarrollo debe darse en el juego libre. Estudios han demostrado una relación entre el tiempo que los niños pasan en espacios verdes jugando y la disminución de síntomas del síndrome de déficit atencional con hiperactividad.

Incluso, se ha planteado que aquellos niños que toman medicamentos para este trastorno, podrían bajar las dosis de fármacos. Pasar tiempo al aire libre es gratis, no está estigmatizado ni tiene efectos colindantes, quizás algunos rasguños y astillas.

Dejarlos jugar en la plaza, la playa, el campo o el jardín les permite ser curiosos y descubrir todo lo que ese espacio natural tiene para ofrecerles, los colores, texturas, olores y sabores (¡Si, hay que dejarlos comer tierra y arena…todos lo hicimos y aquí estamos!).

Incita a los niños a estar en contacto con la tierra, el pasto, los animales. Aquellos que aun no caminan, facilítales la tarea, preséntales hojas secas, palitos, piedras, cortezas de arboles, etc. Los niños, sobre todo los más pequeños, tienen el sentido del tacto muy desarrollado y sienten la necesidad de tocar todo. Esta es una actividad entretenida y que los ayudara a estimular los sentidos.

Los niños más grandes, pueden salir en caminatas cortas con la familia, ir recolectando objetos que vayan encontrando en el camino (ensénales a no disturbar el ecosistema y que no recojan flores, ni bichitos). Al final de una caminata, tener un snack para el o los niños es una buena idea, ya que les da una razón para llegar a destino y es una buena oportunidad para compartir con ellos y conversar sobre la experiencia.

No hagamos de los niños prisioneros de sus propias casas o departamentos, nunca es tarde para incentivarlos a salir y explorar. Puede que nos cueste un poco motivarlos al principio, sobre todo si se han acostumbrado a la tele y el computador, pero solo basta una buena experiencia al aire libre y ya estarán encantados con la idea.

La llegada de la primavera nos trae la oportunidad de estimular a los niños, de pasar un sano tiempo en familia y de regalarles a los niños (y nosotros también,¿ por qué no?) una noche de sueno tranquilo y profundo.

Foto: @Federico_Ratier

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