¿Buenos y malos padres ó parentalidad positiva?

¿Buenos y malos padres ó parentalidad positiva?

¿Quién de nosotros diría que no le importa cómo cría a sus hijos? Partimos de la base que cada uno de los que estamos detrás de estas páginas, sean reales o virtuales, lo hacemos movidos precisamente por el interés en hacerlo bien, en criar bien o al menos de la mejor forma según lo que está en nuestras manos.

Esa sana y noble intención encierra en sí misma un riesgo que puede resultar amenazante. Es que si nos detenemos a mirar el modo en que estamos criando a nuestros hijos y nos comparamos con lo que se supone es el ideal de crianza, pues muchos de nosotros no podemos dar la talla, porque los ideales son para perseguirlos nunca para alcanzarlos, lo que se refleja en que no estamos siempre disponibles, muchas veces no nos resulta ni eso de dar cantidad ni eso de dar calidad de tiempo a nuestros hijos, a veces nos molestamos y gritamos más de la cuenta, nos equivocamos, nos desautorizamos con nuestras parejas, privilegiamos a un hijo sobre otro, sentimos que sus pataletas nos superan, etc.

De ahí a volcarnos hacia los expertos existe un paso. Que también acarrea un riesgo, el de depositar sobre otro la responsabilidad y el aprendizaje de cómo es la mejor forma de criar a NUESTRO hijo. Dejando de lado los casos en que los profesionales se vuelven indispensables para acompañar el desarrollo de esas parentalidades (que los hay y no son pocos), queremos detenernos en esa inmensa mayoría de padres y madres que nos preguntamos cómo podríamos hacerlo mejor; porque –y aquí está lo importante- sabemos que nos equivocamos muchas veces y otras no sabemos bien qué, ni cómo, ni cuándo, ni para qué hacer o dejar de hacer ciertas prácticas de nuestros modos de criar a nuestros hijos.

Las investigaciones en parentalidad son recientes, es un área nueva y en desarrollo en psicología, que alude a la función que ejercen dos mayores que están al cuidado de uno o más menores. Esa función será mejor ejercida, lo que traducido significa, somos mejores padres cuando reconocemos nuestros errores y los REPARAMOS. Por eso los invitamos a detenerse y pensarse, honesta y cariñosamente, porque es desde la conciencia que tomemos  sobre cómo criamos que surge la posibilidad de ser mejores padres ó desarrollar lo que hoy llamamos PARENTALIDAD POSITIVA.

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