Capitulo 4: Sueños de Padre

Capitulo 4: Sueños de Padre

Lo que leerán a continuación es el cuarto capítulo de Papá en Rodaje en Revista Carrusel. Y coincide con los días previos a la celebración de mi  cuarto Día del Padre.

Papá en rodaje

Con la sabiduría que dan los años puedo decir, con propiedad, que el festejo no se me hace ni repetitivo ni “latero”. Muy por el contrario, a pesar del manto comercial que cubre a esta fecha, para mí sigue significando momentos de genuina reflexión, además de una recapitulación para uno de los sueños que durante largo tiempo albergué en mi mente (y mi corazón).

Primera declaración: desde el nacimiento de Darío, no he perdido ni un centímetro cúbico de la emoción ganada. Ansiedad, desvelos y preocupaciones se han ido incrementando, al punto de ponerme al límite en el manejo de mis propios sentimientos. ¡Es un desafío más grande hoy! Y también una paradoja, porque la sensación es que he aprendido mucho y estoy más preparado que antes. Cosas de la paternidad.

Segunda declaración: todo eso que experimentamos como hijos, aparece como recuerdo reciente a partir de nuestras propias acciones. Es muy cierto que nadie nos enseña a ser padres, pero el modelo –para quienes tenemos o tuvimos la fortuna de contar con él- permanece ahí, firme como una roca.

Y todas esas interpretaciones que hicimos a la luz de las diferencias, las discusiones, los conflictos, quedan en nada al lado de la figura paterna integrada, sin los juicios específicos. Tanto así, que ayer no más, me detuve en el mostrador de las tarjetas conmemorativas, leí varias llorando, y me quedé con una que representara lo que hoy quiero decirle a mi viejo, en un momento en que soy más consciente que siempre de que el tiempo corre ingrato. Imagino que lo mismo le ocurrirá en 30 años más a Darío. Es inevitable.

Tercera declaración: me equivoco y me sigo equivocando. Y hoy cuento con la ventaja de que Darío no me reprocha demasiado. Su verbalización incipiente la utiliza para cuestiones algo más trascendentes, como declarar su amor hacia la Andrea , hacia mí y sus abuelos; o para reclamar por algo que le hace falta, o considera que está perdido. Sin embargo, llegará el momento en que su memoria no dará pie para incoherencias de mi parte, poniéndome encima una exigencia adicional, a la que espero responder de la mejor manera.

Cuarta declaración: el rol de papá llegó como un adicional, respecto de la vida que ya había elegido. En tres años de vida de Darío, no he perdido de vista a mi mujer, quien sigue siendo el pilar fundamental sobre el cual escribir una historia colectiva. Con ella, mi estrategia es pensar que todo es como en un principio: que debo dedicar, al menos, algún porcentaje de las horas del día a inventar nuevas formas de quererla.

Quinta y última declaración:ser padre es una de las aventuras históricas de este mundo. Y por eso, tras miles de años, sigue sin pasar de moda. Se renueva, se revive, se alimenta, en base a todo lo eso que llamamos vida (lo que nos ocurre, mientras pensamos) y, especialmente, en virtud de los sueños por los que estamos dispuestos a todo.

 

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