Claves para detectar dificultades en el colegio

Claves para detectar dificultades en el colegio

AprendizajeEl primer día de clases de la vida de un niño es, para todos nosotros, una experiencia que marca una etapa en la vida, un desafío que pone a prueba nuestras expectativas y habilidades para atravesar por este nuevo mundo en armonía consigo mismo y los demás.

El colegio es un ambiente nuevo que ofrece una gran cantidad de experiencias nuevas, pero también exige poner en práctica aprendizajes, habilidades  y valores que, con cariño y perseverancia se han enseñado en la casa  y/o en el jardín

Así, hay una amplia gama de habilidades que facilitan este proceso, sin embargo, generalmente nos concentramos en las relacionadas con las capacidades cognitivas (reconocer formas geométricas, pintar dentro de los limites, contar, dibujar figura humana, etc.), porque eso es algo que se “evalúa” cuando se prepara o postula a un colegio (al menos hasta el 2019?), pero ni los niños ni los adultos nos relacionamos con otros sólo desde “la cabeza”…

¿Quién no ha visto un niño llorar porque prefiere ver televisión que ir a comer?, o que se frustre y pida ayuda ante la menor dificultad?, o que le es difícil jugar sin ganar? Que prefiere estar sin zapatos o por el contario le molesta caminar descalzo sobre el pasto, la arena, etc.? Que le es difícil encontrar las palabras para explicarnos o contarnos algo? Que no para de moverse pero mientras juega con el ipad o ve tele no escucha a nadie? O el que se ve tan tierno cuando habla dando vuelta las palabras?

Estas cosas son normales en la infancia, pero algunas de ellas pueden hacerles más difícil su ingreso o estadía en el ambiente escolar, por lo que es importante estar atentos a ciertas señales o conductas que puedan alertarnos de posibles dificultades en su adaptación, para poder apoyarlos y acompañarlos.

Así, en el proceso de crianza hay ciertas habilidades que podemos ayudarlos a desarrollar y reforzar desde antes, como por ejemplo: que hay tiempos para todo, tiempo para comer, para jugar, para dormir, para salir, para regalonear, etc, de manera que se vaya acostumbrando a la estructuración del tiempo y que aunque ahora tenga que hacer algo que no le gusta mucho, ya llegará el momento de hacer algo que sí le gusta. (es aquí donde mantener y respetar las rutinas de la vida diaria toman una gran relevancia. Desarrollar la autonomía, para vestirse (abotonarse, saber en qué  pie van los zapatos, etc), para limpiarse (lavarse las manos, subirse y bajarse los pantalones, etc) y para comunicarse (que pregunte cuando quiera saber algo, no contestar por ellos, darle alternativas para que elijan, que usen palabras de respeto y cortesía y que se adecuen a los diferentes interlocutores, por ejemplo no es lo mismo hablar con un amigo que con su abuelita o el señor de la panadería, etc). Que  respete los turnos en los juegos de la plaza y las reglas en los juegos familiares. Hablarles con un vocabulario amplio, sin diminutivos, poner en palabras emociones y sentimientos, y animarlos a explorar distintas texturas y sabores son algunas formas de ayudarlos a desarrollar las habilidades necesarias para interactuar con el mundo que le rodea de manera armónica y segura.

Lo importante es enseñarles de manera lúdica, amable y significativa, para que lo incorporen como parte su actuar en el día a día y el proceso sea entretenido para todos, recordando que nadie es perfecto, todos tenemos áreas que nos son más fáciles y otras que nos son más difíciles,  pero si aprendemos de forma cariñosa y significativa, aprendemos para la vida….

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