La columna de Mamá Terapeuta: Nuestra prematurez

por Sonia Castro
Mamá Terapeuta

Hoy se trata sobre la prematurez. Rocío nació prematura y probablemente ustedes conozcan muchas personas, adultos y niños, que también nacieron prematuros pero no lo saben y aunque parezca increíble algunos de ellos tampoco. Es que un parto prematuro puede ser una experiencia traumática e increíblemente dolorosa, puede ser muy difícil hablar de este tema con otros. Pero hoy nos unimos para crear conciencia sobre este tema, hoy nos abrimos y compartimos nuestras experiencias, recordamos y mostramos esta realidad. Porque nacer prematuro es mucho más que nacer muy chico y todavía hay mucho más por hacer para ayudar a estos niños. Por eso nos sumamos a la campaña “Lucha por un prematuro “ y hoy comparto mi testimonio como también muchos otros papás.

Rocío nació prematura, de 32 semanas, 1843 gramos y 42,5 centímetros. Dos meses antes de lo presupuestado y pesando la mitad de lo que pesé yo cuando nací. Cuando se cumplían 7 meses de un embarazo que había sido complicado desde el comienzo, un día domingo simplemente empecé con contracciones y el parto fue inevitable. La doctora me dijo: tu guagua nace hoy día. Me dio mucho, pero mucho susto y le dije que no podía nacer porque aun era muy chica. Pero de nada serviría mi reclamo, no recuerdo nada más entre ese momento y cuando ya estaba en pabellón pujando para que naciera mi hija y con un susto tremendo.

Alcanzó a llegar parte de mi familia y también la de mi marido. Había tensión. No era un momento de felicidad ni de ansiedad, era un momento de susto. Nadie sabía lo que iba a pasar. ¿Nacería respirando? Hasta ese momento, esa era la única dificultad que yo conocía de la prematurez, la inmadurez de los pulmones, ni me imaginaba el sinnúmero de complicaciones posibles por la inmadurez de todo su organismo.

Por suerte, el equipo médico sabía mucho más y tenían todo preparado para el parto: un neonatólogo cuya experiencia nos ayudó mucho y ha sido importante para nosotros desde entonces, una cuna de UTI para ella, oxígeno, la doctora hasta llevó una cámara de fotos y el anestesista fue nuestro fotógrafo oficial. Lo más importante de todo: tanto a Rocío como a mí nos esperaban unas jeringas con antibióticos para administrar en cuanto naciera. ¿Por qué? Porque el parto prematuro sin explicaciones suele tener como explicación una infección, casi cualquier tipo de infección puede provocar un parto prematuro. Más tarde sabría que tanto a Rocío como a mí esta inyección nos salvó la vida.

La calma que había hasta entonces, pues estuvimos practicamente todo el día domingo en trabajo de parto, desapareció rapidísimamente en cuanto nació Rocío a las 22:03 horas. Nació llorando, lo hacía como un cordero enano y muy bajito, pero fue una gran tranquilidad para mí. Me la mostraron dos milisegundos para que la viera y besara y se la llevaron rápidamente a la Unidad de Neonatología, que sería su hogar durante 1 mes. Qué apego ni qué nada, todo lo que leí sobre el apego, así como sobre tantas otras cosas, pasaría a ser parte del conocimiento inútil que se recolecta con el tiempo. Lo que nos tocaría vivir no estaba en ningún libro ni revista, ninguno al menos que conociera entonces.

Ya ese día no la volví a ver. Luego de un montón de exámenes y de casi morirme por una septicemia, me dormí o me durmieron, lo que haya sido. Pero mi marido pudo ir a verla, se quedó con ella hasta que estuvo estable. Al día siguiente me llevó a verla… Mentiría si les digo qué pensé o sentí cuando la vi. No sé si es mala memoria o que el impacto simplemente no me permite recordar nada. Rocío afortunadamente respiraba, así que no estaba conectada a un ventilador mecánico lo que es muy impactante de ver. Ella tenía el sensor de temperatura, los del pecho para frecuencia cardiaca, la intravenosa para el remedio y la sonda nasográstrica para la alimentación. Sí, harto cable… Pero tristemente con todo lo que hemos vivido en esos 5 años, ¡me parecen tan familiares! Claro que no estaba en incubadora, ahí aprendí que las incubadoras son una segunda etapa, cuando los bebés ya están estabilizados. Antes necesitan una cuna UTI de fácil acceso para cualquier atención requerida.

Por suerte ella tuvo un excelente desarrollo. No tuvo ninguna de las complicaciones que podría tener un prematuro durante este periodo. Para nosotros era solo esperar que creciera, pensábamos que lo peor ya había pasado. Los días transcurrían con visitas frecuentes y largas a la Neo, donde al principio la mirábamos dormir o cómo la atendían, conversábamos con nuestros compañeros de Neo, con las matronas. Mientras yo estuve hospitalizada, nos fueron a ver muchos amigos pero ellos no podían verla porque a la Neo de ese lugar solo entraban los padres (hay algunos lugares donde hasta los padres tienen visitas restringidas). Entonces filmamos un video y lo poníamos en el televisor de la pieza cada vez que iba alguien.

Y así de simple comenzaba una vida distinta y distante. Una vida en la que nos sentiríamos solos por mucho tiempo. Rocío estuvo 29 días en la unidad de neonatología, luego de aprender a alimentarse por mamadera y tras ser instruidos nosotros en sus cuidados básicos, por fin estaba lista para irse a la casa con nosotros. Faltaba un examen que los doctores querían aplazar el mayor tiempo posible para los mejores resultados: la resonancia magnética cerebral. Yo que sufrí por las horas de ayuno que mi enana tuvo que hacer previo al examen, jamás imaginé que eso solo sería el comienzo. La resonancia estuvo al día siguiente, el mismo día del alta médica. Nos dijeron “este es el cerebro de un discapacitado”. Escuchamos cosas como que jamás caminaría, jamás hablaría ni sería capaz de comunicarse con nosotros.

Fue un momento muy duro, en el que se mezcló el dolor y la alegría de por fin llevarla para la casa. La ilusión que teníamos de que todo se terminaba porque saldríamos de la neo, pareció ridícula rápidamente. Ahora las incertidumbres y los miedos eran muchos más, mucho más el dolor que el de todas las contracciones juntas. Por primera vez saldríamos de la clínica con nuestra hija en brazos, era un día de sol de primavera que le daba la bienvenida al mundo a esta niña hermosa y nosotros no teníamos idea de nada. Comenzábamos entonces un largo y complejo camino… Pero que no cambiaría por ningún otro.

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4 Comments

  1. Sonia,
    No pudiste haber descrito mejor el momento, que, aunque para cada familia han sido diferentes circunstancias, tenemos muchos sentimientos en común….

    Mis números eran menos alentadores, 28 semanas, 1300 gr, 36 cm…era como un ratoncito… y bueno, tú conoces la historia…

    Ese ratoncito, ya tiene 4 años y llegó a iluminar nuestras vidas, la amamos con todo, y mucho más…

    Lindo reportaje, linda foto… 😀

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  2. Sonia, aunque mi hija no nació prematura, tenemos muchos sentimientos en común, muchos miedos, y gracias a Dios muchas alegrías , gracias por compartir este maravilloso reportaje, y concuerdo es una hermosa foto.:)

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  3. Sonia ,Tú relato me llego el alma,hoy estoy llena de miedos tengo 32 semanas y no tengo recursos para atenderme particular asi que lo hago por consultorio durante este tiempo me atendieron 3 veces y uno fue un taller ridiculo no me toman encuenta que tuve dos embarazos de alto riesgo no me mandan al especialista nada aun que hace poco estuve con contracciones a las 30 semanas y sangre por suerte era del cuello del utero,como me atendi en otro hospital el ginecologo tratante me derivo con un especialista lo cual la matrona de mi consultorio dijo que no le haria caso a un ginecologo que no conoce me dio supocitorios y reposo…hoy sigo con contracciones mi unica alternativa es ir al sotero del rio ,le tengo miedo ya que tuve una mala experiencia en mi primer embarazo y en multiples atenciones..imaginate que miedo que me pase lo mismo pero mi hijo seria un conejillo de india ,gracias a Dios tu hija tuvo gentecon experiencia en el trato psicologico hacia ustedes y los especialista la cuidaron…hoy yo solo trato de hacer mucho reposo me cuido pero aun no me pueden dar hora para la matrona y menos por un especialista…Por lo mismo deben cuidar a nuestro bebe todos tenemos derecho a un trato digno y atendernos y no por ser pobres a rogar por atencion o por remedios ,asi creo que evitariamos cientos de niños nacidos prematuros y en especial la muerte de ellos …ahora yo aun sigo con contracciones y no me monitorean ni me hacen seguimientos (como si no supiera diferenciar contraciones normales al tiempo )solo le pido a la virgen y a Dios que me ayuden para que mi bebe llegue a termino y que nasca bien…
    Que Dios bendiga a Rocio le de fuerza y en especial a ustedes cuidence

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  4. mi hijo nacio de 30 semanas peso 1470 y midio 41 lo que escribiste es revivir lo que pase gracias a dios ahora tiene 3 años 5 meses y es mi sol mis ganas de luchar por que el es un luchador de nacimiento

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