¿Cómo fomentar la inteligencia de nuestros hijos?

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Al parecer, la inteligencia es una de las habilidades más preciada por los padres. Sin embargo, hay que tener claro que la inteligencia no es una cosa, sino una combinación equilibrada de capacidades y su utilización correcta para lograr resolver problemas. Entonces, ¿cómo fomentarla?

Primero, identificaremos los dos tipos de inteligencia: la mental, que es la que resuelve problemas e imagina; y la emocional, la que desenvuelve al niño socialmente, logra desarrollar su empatía y el control de sus propias emociones.

Hasta los tres años, los niños sufren cambios impresionantes. De hecho, llegan al mundo, pero de lo que hablamos es de su concepción del mismo. Después del año de vida, cuando dejan de estar constantemente en los brazos de sus padres, comienzan a darse cuenta de que hay más gente, otras prioridades, de que a veces deben esperar para recibir su alimento. Al mismo tiempo, observan que el mundo no se detiene por ellos, y que deben estar atentos para no perderse ningún detalle.

Entonces, conociendo las necesidades de los niños, los por qué deberíamos fomentar su inteligencia, ¿cómo lo hacemos?

La columnista Goyena, del sitio Bebés y más da tres respuestas que quisimos compartir con nuestros lectores:

  • Cuidar los componentes sociales del niño con la misma intensidad que cuidamos otras cosas (como la higiene, por ejemplo). Para esto habrá que provocar, supervisar e informarnos de experiencias beneficiosas para el desarrollo de las competencias sociales: buscar la compañía de otros niños, facilitar la tolerancia a la frustración y fomentar la satisfacción en la experiencia compartida.
  • “Alimentar” la curiosidad natural del niño por lo cotidiano y lo cercano. En el mundo en que vivimos de realidad virtual y digital hace falta esforzarse por que los niños perciban la realidad física y natural ya que serán los “cimientos” de los otros conocimientos (subjetivos). Es preciso que el niño juegue con formas básicas (cuadrados, triángulos, círculos) y con elementos geométricos de construcción (cubos, paralelepípedos, esferas, pirámides) para el desarrollo de la visión espacial y de la planificación de proyectos, con muñecos en la elaboración de secuencias de la vida normal imaginadas (jugar a las casitas). Por otro lado necesitan comprender al máximo el mundo que les rodea: ¿de dónde vienen los alimentos?, ¿como se construye un mueble?, ¿como se comportan los animales?. De todas estas experiencias sencillas y prácticas podrá extraer la estructura en la que elaborar otros conceptos como la aldea global, las redes sociales o los modelos informáticos. Este aspecto es especialmente importante a la hora de decidir qué juguetes son los más interesantes para ellos (¿Saben que hay programas informáticos que imitan la utilización del clásico juego Lego?, ¿No es exagerado digitalizar algo que es sencillo y satisfactorio de forma analógica?).
  • Facilitar un lenguaje sensato mediante conversaciones ajustadas a su edad, a sus intereses y a aspectos prácticos. El lenguaje es la mayor expresión de la actividad intelectual (Freud defendía que de los lapsus del lenguaje se podía extraer información de procesos intelectuales) pero lenguaje no significar hablar cuanto antes, rápido y con muchas palabras, sino intercambiar información con el interlocutor de forma inteligible. Tendemos a hablar a los niños como si fuesen adultos o a modular nuestra forma de expresión como si nosotros fuésemos niños pequeños. Las orientaciones educativas que se suelen ofrecer es que al niño hay que hablarle de forma clara y concisa, evitando ironías o giros que no comprenda (por desgracia para ellos, el español es un idioma en el que la ironía, la exageración y la teatralidad forman parte de su riqueza).

Foto: @NOO

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