Cómo pasar del pañal al baño (II)

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A continuación, la segunda parte del artículo dedicado a este importante proceso infantil. En él se abordará el entrenamiento nocturno, cómo motivar a su hijo sin presionarlo y la parte final de la tarea, sin duda, el momento más satisfactorio para hijos y padres.

El entrenamiento nocturno

Tenga ojo con las noches. El hecho de que pueda estar seco todo el día no significa que el asunto quede zanjado, ya que cabe la posibilidad que su escaso control del esfínter le pase la cuenta.

Para ello evite que tome líquido antes de dormir y trate de estar atento sí en medio de la noche su hijo lo llama para orinar y/o defecar, y así pueda acompañarlo a hacer. Como alternativa puede colocarle el orinal al lado de su cama indicándole que si desea hacer sus necesidades lo haga ahí.

Si han pasado algunas noches en que el niño despierta seco, cubra el colchón con un pliego de nylon o plástico impermeable bajo la sábana y acuéstelo sin pañales. Si se hace, vuelva a ponerle los pañales por algunos meses y luego quíteselos y pruebe reintentarlo.

No lo presione. Mejor motívelo

Presionar a los niños no ayudará en nada a que aprenda a usar el baño, porque lo llenará la inseguridad y no progresará en el proceso. Lo más conveniente es motivarlo y con algunos sencillos gestos su hijo podrá sentirse más confiado y, de a poco, más independiente y dispuesto a aprender a usar su orinal.

Lo primero es enseñarle a avisar el momento en que quiera ir al baño, así el niño tendrá más claro a quien acudir en su instante de apuro. Si quieres incluso puedes dejar que ande por la casa sin pañales para que se sienta más en confianza consigo mismo, aunque para eso debe estar dispuesta a andar por todos los rincones del inmueble con el orinal en la mano y papel higiénico para limpiar sus “pequeños” desastres.

También motive al niño a que permanezca sentado al menos un minuto en el orinal. Para que no esté inquieto acompáñelo y entreténgalo con algún cuento o una canción (ojalá alusiva a hacer sus necesidades en el baño). Cuando haya terminado felicítelo por haber hecho sus necesidades en el orinal, de hecho, es bueno que exprese su alegría ya que cada momento que los niños usan el orinal es un avance en el proceso y, al manifestarlo, le transmitirá lo bueno que es ocuparlo. Cuidado con emitir manifestaciones positivas muy exageradas o con centrar mucho el foco en sus avances, ya que la excesiva atención podría poner nervioso a su hijo.

Si en el proceso el niño no alcanza a hacer sus necesidades en el orinal y se hace pipí o popó en su ropa, no lo rete ni lo critique. Tenga en cuenta que en el pasado su hijo se hacía en sus pañales y que no tenía mucho control de su esfínter. Sólo límpielo, cámbiele la ropa y sugiérale que haga sus cosas en el orinal y recuérdele que tiene que avisarle para el momento que sienta ganas. Lo central es ir entregándole las herramientas psicológicas necesarias para que se independice en ese sentido y que adquiera seguridad.

La parte final

Para cuando el niño se acostumbre a usar el orinal, sienta alivio de que por fin su hijo dejó los pañales y pasó a una nueva etapa en su vida, donde podrá codearse con los adultos en cuanto al uso eficiente del baño.

Como recomendación podría llevar su orinal al jardín infantil e indicarle a la tía que es de su hijo, y que si ve que el menor tiene ganar de hacer sus necesidades lo lleve al baño sin presionarlo. Del mismo modo, dígale al niño que si desea ocupar su orinal se lo pida a la tía.

De esta manera, estos sencillos consejos pueden hacer que su hijo deje de usar los pañales y pase a ocupar el baño. Un momento que no sólo es importante para los niños en cuanto a consolidar su identidad, sino también un desvelo menos para los padres. Al menos hasta que venga un nuevo retoño a la familia.

¿Te perdiste la primera parte de este reportaje? ¡Encuéntrala acá!

Foto: @ehavir

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