Cuidado con los efectos del calor en los niños

Cuidado con los efectos del calor en los niños

efectos del calor en los niñosDurante este verano hemos presenciado elevadísimas temperaturas. Si bien este calor es ideal para disfrutar de las piscinas, mangueras, playas, etc., los efectos de estas máximas pueden ser bastante nocivos, sobre todo en los más pequeños.

Hay que tener en cuenta que mientras más chiquitito es el niño, más cuidados se debe tener con su exposición al sol y al calor, ya que las consecuencias son más graves.  Lo principal es que los bebés menores de seis meses no tomen sol. Si quieres pasearlo, trata de que sea durante las primeras horas de la mañana y con protección solar.

Los lactantes demuestran su molestia frente al calor estando bastante irritables, con llantos y gritos, así que pon ojo cuando sus quejas no son por hambre o por cambio de pañal.

Uno de los principales problemas que se presenta con las altas temperaturas es la deshidratación, por la pérdida de agua del organismo por una abundante sudoración. Los síntomas de esta afección son somnolencia del niño, falta de orina, palidez en la piel y falta de elasticidad en ésta, así como también sequedad en los labios, lengua y en la piel. Por otra parte, la  pérdida de agua y sales en el organismo con la sudoración puede provocar calambres.

Otro de los problemas que pueden presentarse con las altas temperaturas es la sudamina, una afección a la piel de los niños que se produce por la obstrucción de los poros que llevan las glándulas sudoríparas, impidiendo la salida del sudor y generando la aparición de granitos rojos e incluso pequeñas ampollas.

Para evitar este problema, lo principal es mantener al bebé fresco cuando la temperatura es muy alta, vistiéndolo con ropa liviana, cambiándole el pañal seguido y evitando el uso de productos que puedan tapar los poros, tales como cremas, talcos, etc.

La complicación más grave que pueden sufrir los niños en esta época son los golpes de calor, que son alteraciones  en la regulación térmica, que se manifiesta con la piel irritada, mareos, náuseas y vómitos,  dolor de cabeza y desmayos.

Lo principal es saber actuar a tiempo suministrándole sueros por vía oral o suficiente agua, en el caso de los lactantes darle pecho y duchar al  niño con agua fresca. En el caso de que con esas acciones el pequeño no muestre reacciones positivas, acudir a un centro asistencial.

Lo mejor es prevenir manteniendo a tu hijo siempre bien hidratado, cuidándolo del sol, vistiéndolo con ropas ligeras y evitando que haga actividades físicas durante las horas de mayor calor.

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