De manías y obsesiones…

De manías y obsesionesMis hijos tienen muchas manías y obsesiones, algunas de las cuales a veces me llegan a desesperar, pues no entiendo que siendo como tan chicos, ya estén igual que viejos maniáticos.

La mayor por ejemplo, tiene la costumbre de ir al baño con libros, lo que hace que a veces se demore más de media hora ahí y por supuesto mientras tanto está pidiendo libro tras libro; ya vieran al mediano correr con libros del librero al baño para satisfacer a su hermana.

Cuando la estoy peinando, no soporta que si mojo su pelo caiga una gota de agua en su cara, “ya te he dicho que me carga que me mojes la cara cuando me mojas el pelo” me dice, y lo peor es que viceversa también le “carga”, es decir, mientras le lavo la cara no debo mojarle el pelo.

También se obsesiona cuando juega, le gusta ordenar los autos o bien los Little People en fila y los hace avanzan uno por uno, lo malo es cuando juega con su hermano, pues éste no entiende que tengan que ir tan ordenados y se los desarma, lo que genera la pelea, llantos y gritos instantáneamente.

Otra manía es que la leche, yogurth o jugo, no los puede tomar si salen directamente del refrigerador, deben estar a temperatura ambiente, uf. Debe dormir con sus dos almohadas, los fideos deben tener una carita feliz dibujada con ketchup, la ropa debe combinar en colores, así entre muchas otras.

El mediano no es muy distinto, también tiene sus manías, como que su mochila del jardín debe ir en cierta posición en el auto, sino es así, llanto seguro. O que él debe desabrocharse una parte del cinturón de la silla de auto, o que la mamadera debe estar envuelta en un paño de cocina antes de tomársela.

Una de las peores, es su obsesión con los zapatos, solo le gustan unas zapatillas y nada más que esas, que le quedan justas, si es que no chicas. Le he comprado durante estos últimos meses 3 pares, los cuales han quedado ahí, nuevos, pues él no se los quiere poner y no hay argumento que valgan.

Aunque si tiene una obsesión que me encanta, que es tocar y acariciar mi pelo a cada rato, a veces, estoy en la cocina y llega a decirme: ”mamá: pelo, toca pelo”, me agacho para que me lo toque y se va. Exquisito. Cuando estamos en la cama o sentados viendo televisión, él está acariciando mi cabello, cuando se despide de mi en el jardín, me da un beso y le hace cariño a mi pelo, como si se despidiera de él también, incluso para quedarse dormido debe estar tocándolo.

Si bien mis niños tienen obsesiones encantadoras, otras son simpáticas y otras realmente nada agradables, solo espero que algunas o al menos las peores con los años desaparezcan, porque no me los quiero imaginar como serán de viejos con tanta manía.

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