Debemos jugar con nuestros hijos

Debemos jugar con nuestros hijos

Cumplir con la pega y a la vez con los hijos no es un tema fácil. Hoy la vida nos exige mucho más que antes, nos entrega largas jornadas de trabajo, esperas por el Transantiago, pagar cuentas, hacer compras para la casa, estar con la familia, entre un millón de obligaciones que tenemos diariamente.

¿Alguna vez te has detenido en pensar cuánto tiempo juegas con tus hijos? Un estudio reciente de la marca de galletas Oreo publicado en varios países indica que alrededor de la mitad de los padres considera que no pasa suficiente tiempo jugando con sus hijos.

Según el estudio uno de los factores que más influyen en el tiempo que se dedica a los hijos es la conciliación laboral. El trabajo, por otra parte, es lo que hace posible asegurar un buen futuro a los hijos. Por este motivo, dedicamos mucho tiempo y energía al trabajo.

Pero debemos considerar que la etapa más importante para jugar un hijo es desde su nacimiento hasta los tres años, porque aún no tienen amigos para jugar. Pero independiente de eso, creo que es importante que juguemos con ellos en todas las tapas.

Entonces ¿por qué es bueno jugar con nuestros hijos?

  • Porque constituye un escenario de comprensión y comunicación ideal que potencia el aprendizaje espontáneo en los niños.
  • El juego familiar representa un contexto único para la interacción entre padres e hijos, que promueve el aprendizaje y la autoestima tanto en los padres como en los hijos.
  • La vivencia de apegos afectivos positivos y seguros con los padres que potencia el juego familiar facilita el intercambio de experiencias y aporta tranquilidad y confianza a los niños.
  • La familia es el contexto de desarrollo y realización personal idóneo para que el niño desarrolle una imagen de sí mismo y del mundo que le envuelve. 
  • El juego compartido pone en práctica las emociones de los niños. 
  • El juego familiar estimula la imaginación de los niños ya que el ambiente que establecen las interacciones padres-hijos favorece la experiencia vital del niño y permiten relacionarse creativamente en su relación con el mundo real. 
  • Los niños que muestran afectos positivos en las interacciones con sus padres son valorados como más populares frente a los que muestran emociones negativas.
  • El juego interactivo padres-hijos promueve la capacidad de concentración y atención entre los pequeños.
  • Los padres que más se implican en el juego de sus hijos tienen muchas más probabilidades de criar un hijo feliz.

Por eso mismo es muy importante que independiente de todos los quehaceres que tenemos, compartamos lo más que podamos con nuestros hijos. Aprovechemos estos días de descanso que se vienen y juguemos con ellos. 

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