El aprendizaje en niños con características especiales

El aprendizaje en niños con características especiales

Me encuentro con nuevas y  grandes incógnitas. Siguiendo con mi exploración de mamá, que hoy es mi más importante título, llego al concepto de “aprendizaje”…

¿Qué significa aprender?, ¿Quiénes aprenden?, ¿Todos aprendemos igual?, ¿Existen mediciones que puedan determinar, fehacientemente, que en determinados casos no existirá la posibilidad de aprender? ¿Podemos pre-determinar cuáles serán o si existen -para ciertos niños- límites en su aprendizaje….tendrán un “techo” que algún test o examen pueda dictaminar?

El aprendizaje es un proceso a través del cual se adquieren o modifican habilidades, destrezas,  conocimientos, conductas o valores, como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción, el razonamiento y la observación. Lo que influye considerablemente en el aprendizaje, es la interacción con el medio y con los demás individuos. Estos elementos modifican nuestra experiencia y, por ende, nuestra forma de analizar y de apropiarnos de la información. A través del aprendizaje un individuo puede adaptarse al entorno y responder frente a los cambios y acciones que se desarrollan a su alrededor.

Según lo que he ido leyendo, existen diferentes teorías de aprendizaje en torno a por qué y cómo los seres humanos acceden al conocimiento, como la de Pávlov, quien afirma que el conocimiento se adquiere a partir de la reacción frente a estímulos simultáneos; o la teoría de Albert Bandura, en la cual se dice que cada individuo arma su propia forma de aprender de acuerdo a las condiciones primitivas que haya tenido para imitar modelos. Por su parte, Piaget la aborda analizando exclusivamente el desarrollo cognitivo. La teoría Constructivista, que se basa en que cada individuo reconstruye su aprendizaje y así, podemos nombrar varias. Pero, en rigor, mi inquietud no va por ese lado, porque los pedagogos son los encargados de poner al servicio de nuestros niños las estrategias o metodologías que permitan que éstos logren aprendizajes significativos.  Yo quiero ir un poco más allá.

Los niños que presentan alteraciones en su desarrollo, ya sean por causas genéticas -como en los  síndromes de Down, Crouson, X Frágil, Cornelia de Lange, Autismo o Rett- u otras causas -como hipoxia, anoxia, accidente vascular cerebral o hidrocefalia, entre otros- son niños que tienen capacidad de aprendizaje.

Sin importar la intensidad o el daño que un niño tenga, si está inmerso en un Plan de estimulación temprana -es decir, desde los primeros meses de vida- bajo una terapia combinada, sistemática y adecuada a sus características específicas…, todo niño o niña puede adquirir aprendizajes significativos para hacer su vida más feliz, su cotidianidad más llevadera y alcanzar satisfacción personal.

Los niños “normales” logran adquirir el aprendizaje de hábitos,  lenguaje, socialización y otros, en forma natural, a través de la vida cotidiana. Los niños con características especiales necesitan que el medio intervenga activamente, para otorgarles la estimulación específica y las adaptaciones necesarias para lograrlo. En otras palabras, en el caso de niños y niñas con características especiales, los aprendizajes no se dan -necesariamente- en forma espontánea y natural… ¡hay que provocarlos!        

¿Cómo se provocan los aprendizajes?

Primero, se debe hacer el diagnóstico diferencial en las distintas áreas de intervención. Dependiendo del estado en que se encuentra cada niño, se debe realizar un Plan de Acción Individual de cada especialidad, los cuales deben contemplar pasos fundamentales, como: secuencialidad y gradualidad de las conductas esperadas, objetivos a corto y mediano plazo, interacción con el medio, socialización con sus pares, aprendizajes funcionales y significativos; es decir desarrollar habilidades para la vida diaria y desarrollar habilidades cognitivas. Los niños con discapacidad pueden aprender cosas mecánicamente, pero es mucho más satisfactorio si logramos que el niño entienda lo que está haciendo.   

He preguntado a diferentes especialistas cómo mi hija podría adquirir aprendizajes. Unos me recomiendan no hacerme ilusiones y se empeñan en describirme un montón de cosas que mi Dominga nunca hará. Otros,  me  alientan a seguir luchando y estimulando a mi hija, a ponerle cada día nuevos desafíos, con calma, con ayuda, con amor y sobre todo con la convicción de que ella va a aprender tanto como pueda, pero que no hay nada que pueda predecirlo.

Nunca iba a caminar…hoy camina

Nunca iba a comunicarse… hoy me deja muy claro cuando quiere o no quiere algo…o me hace saber cuándo necesita un abrazo

Nunca asistiría a un establecimiento educacional… hoy celebramos sus 3 años con sus compañeros del jardín especializado, donde asiste.

No sabemos hasta donde van a llegar nuestros hijos…, pero tengo la convicción de que debemos hacer todo lo posible para allanarles el camino… para que lo recorran con entusiasmo… sólo ellos determinarán hasta donde pueden avanzar

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