El mar como realidad geográfica

El mar como realidad geográfica

Gran parte de lo que somos como planeta se relaciona con cómo están nuestras costas y mares. Los mares y océanos suministran la mayoría del agua que se evapora, la cual después cae en forma de lluvia, para formar el ciclo de agua. Cuidar el mar es una labor de supervivencia en la que la escuela puede tener una importante labor.

Muchas veces se usan las palabras mar y océano como un sinónimo para referirse a las grandes extensiones de agua salada del planeta. Sin embargo, desde un punto de vista geográfico, ambos son realidades diferentes.

Es que pese a que juntos cubren casi el 70% del planeta (son alrededor de 1.400 millones de metros cúbicos de agua salada), sus especificidades internas hacen que ambos sean espacios físicos muy diferentes.

En la imagen, el relieve general de los océanos y mares

El mar es una masa de agua salada más pequeña. Su nombre se aplica, por lo general, a las superficies marítimas que se extienden a orilla de los continentes.

También sufren esta denominación las masas de agua salada que son más pequeñas que el océano. Pueden dividirse en “costeros”, “continentales” y “cerrados o interiores”.

Los océanos, en cambio, son extensiones muchísimo más grandes que cubren 3/4 partes de la superficie de la Tierra con agua sala, y han sido divididos utilizando un criterio geográfico. De entre los océanos el Océano Pacífico es el más grande, le siguen el Atlántico , Índico y Ártico.

El Oceano Pacífico, que baña nuestra extensa costa es el más grande y profundo de los océanos.

Las olas y las mareas son los movimientos de diversa naturaleza que ocurren en las grandes masas de agua que forman los mares y los océanos. Estos movimientos se pueden resumir en tres grupos: las olas y las mareas, que se perciben en la superficie, y las correientes marinas.

La temperatura y salinidad de los mares dependen mucho de su ubicación geográfica. Las corrientes se convierten en las transportadoras del calor y del frío, marcando las características de los mares y océanos.

Este enorme volumen de agua incide directamente en el clima terrestre: transporta calor, energía e intercambia gases con la atmósfera. Además es el frágil y complejo hábitat de una amplia fauna y flora marina y una importante vía para el comercio y el turismo humano.

Qué es eso del fenómeno del Niño y de La Niña

Originalmente, el nombre de El Niño (o El Niño Jesús) fue acuñado a finales de los años 1800 por unos pescadores de la costa de Perú para referirse a una invasión estacional de una corriente oceánica caliente del sur que desplazaba a la corriente fría del norte en la que solían faenar. Este fenómeno solía ocurrir durante las festividades de fin de año (Navidad y Año Nuevo). Actualmente, el término ya no se utiliza para hacer referencia al cambio de corriente estacional local sino a parte de un fenómeno conocido como ENSO (del inglés El Niño-Southern Oscillation, El Niño-Oscilación del sur), un ciclo continuo e irregular de cambios en las condiciones oceánicas y atmosféricas que afectan al planeta.

El término El Niño ahora se utiliza para hacer referencia a los efectos meteorológicos más pronunciados relacionados con temperaturas anormalmente calientes de la superficie del mar en interacción con el aire que se encuentra por encima en la parte del Océano Pacífico oriental y central. Sucede en parte de la costa ecuatoriana y se extiende en forma costera aproximadamente hasta los 06° de latitud sur, donde se encuentra con la Corriente Peruana. La Corriente del Niño se caracteriza por tener altas temperaturas, baja salinidad y por ser pobre en nutrientes, lo que trae como consecuencia alteraciones climáticas, acompañadas principalmente de abundantes lluvias, alteraciones en los ecosistemas marinos y terrestres, trastornos en la población directamente afectada e impactos negativos en la economía nacional.

Para hacer referencia a los efectos asociados a las temperaturas anormalmente frías de la superficie del mar en la región, se acuñó en el año 1985 el término “La Niña“.

El cambio de las condiciones de El Niño a las de La Niña y de nuevo a las de El Niño dura alrededor de cuatro años. La comprensión de esta oscilación irregular y sus consecuencias para el clima del planeta sólo ha sido posible en las últimas décadas, en la medida que los científicos han comenzado a conocer la compleja relación existente entre el océano y la atmósfera.

El fenómeno de La Niña, suele ir acompañadodel descenso de las temperaturas y provoca fuertes sequías en las zonas costeras del Pacífico, afectando a Chile.

 

Fuente: Educar Chile

 

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