El terror de los padres al aburrimiento y a la frustración de los hijos

El terror de los padres al aburrimiento y a la frustración de los hijos

Estamos inmersos en una sociedad donde los padres están completamente a merced de los hijos, donde algunas veces se llegan a tomar roles hasta de “payaso” con tal de que los niños no se vayan a sentir aburridos o frustrados.

Pero hay algunas cosas que los padres no entienden, ya sea por desconocimiento, por comodidad o por el terror de que sus hijos sufran.

Lo que ellos no saben, primero en cuanto al aburrimiento, es que de éste salen las grandes ideas. Si el niño está todo el día bombardeado de actividades o “enchufado” a una pantalla, nunca va a tener esa sensación de aburrimiento donde no le va a quedar otra, después de alegar un rato, de ponerse a pensar o crear alguna cosa. Que habría sido de nosotros si Aristóteles, Einstein, Edison , entre otros, se hubieran pasado el día al frente de la televisión o de la pantalla del celular?

El ejemplo más claro es cuando vamos en un viaje largo, donde ya casi es una extrañeza no tener pantallas en el auto y es muy frecuente oír comentarios como: “nooo!, ningún problema, con 3 películas llegamos a La Serena…”.  Entonces ¿qué pasa ahí?

Los niños al ir todo o la mayoría del viaje mirando una pantalla, se pierden toda oportunidad de aburrimiento, de mirar el paisaje, de conversar con la familia, de contar autos de colores, de mirar las formas de las nubes, de ir cantando y tantas otras cosas más que hacíamos nosotros mismos cuando éramos chicos y no existían estas pantallitas milagrosas que producen un silencio sepulcral dentro del auto y que a la larga el mantenerlos callados va minando fuertemente la comunicación familiar.

 Segundo, con respecto a la frustración, los padres muchas veces somos incapaces de dejar o tolerar que nuestros hijos sufran un traspié en sus vidas, protegiéndolos a toda costa. Por ejemplo, si el hijo se va al colegio y se le queda el almuerzo en la casa muchas mamás parten corriendo al colegio a dejárselo, pero ¿qué estamos educando con eso?

Prácticamente nada aparte de sobre protegerlo y por el contrario, estamos privando al niño de la capacidad de resolver un problema puntual,  ya que él está perdiendo la capacidad de pensar qué hacer en una situación adversa, a lo mejor la posibilidad de negociar con un amigo que le convide de su almuerzo y él le da el día que sigue, la capacidad de acercarse al profesor y contarle su problema, etc.

 Nuestra misión como padres es hacer crecer a nuestros hijos, forjarlos aunque muchas veces nos cueste o nos duelan sus caídas, acompañarlos como guías y ser ejemplos a seguir. Muchas veces tenemos que ser espectadores de sus vidas, sin nosotros querer vivir la vida de ellos.

Obviamente como padres, siempre tenemos que brindarles todo nuestro apoyo, confianza, empatía y preocupación pero en el buen sentido de la palabra.

Con todo esto en un futuro no muy lejano se transformarán en adultos firmes, resolutos, creativos, capaces de enfrentarse a situaciones adversas y superarse como personas.

 

María Luisa Planas y Blanca Irarrázabal

Escuela de Familias Chile – Talleres y Asesorías Educación Familiar

www.escueladefamilias.cl

escueladefamiliaschile@yahoo.cl

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