Se consideran embarazos de alto riesgo, todos aquellos en que la madre tiene una patología crónica asociada; los embarazos cuyos bebés podrían nacer antes de las 35 semanas de gestación, que no desarrollan un buen peso (-2,5 k.) o que presentan malformaciones congénitas.
Entre las enfermedades de base que puede presentar una madre embarazada destacan por su riesgo la hipertensión arterial, la diabetes, y las cardiopatías pulmonares, entre otras.
Se habla de embarazos de alto riesgo cuando la salud materno-fetal está en juego y existe mayor probabilidad de complicaciones y malos resultados en el proceso. Se estima que el 5% de las mujeres embarazadas están en está categoría.
Pero no sólo se trata de las enfermedades que afectan a la madre si no que también están las propias de los bebés, por ejemplo, los que podrían nacer antes de las 35 semanas; guaguas que pudieran presentar menos de 2.5 kilogramos al nacer por un inadecuado desarrollo de la placenta. Siendo una tercera variable para considerar un embarazo de alto riesgo el que los bebés presenten malformaciones, entre ellas, las de tipo cardíaco, al sistema nervioso central y el Síndrome de Down.
Si bien Chile presenta las mejores estadísticas en América Latina respecto de la salud materno-fetal, la primera causa de muerte de las embarazas de alto riesgo es la preeclampsia, una hipertensión producida durante el embarazo y que también afecta al feto que recibe menos sangre, por tanto, menos oxígeno lo que puede provocarle problemas cerebrales de consideración y en los casos más extremos la muerte.
El manejo de un embarazo de alto riesgo considera un control periódico y seguimiento de las enfermedades de la madre, explica la matrona especialista en la materia, Cecilia Villaseca, quien por 40 años se ha desempeñado en el Hospital San Borja Arriarán y que desde hace diez se desempeña en la unidad de Alto Riesgo Obstétrico.
Resalta también que el diagnóstico precoz de las enfermedades de los bebés es de vital importancia para adoptar las estrategias médicas necesarias para asegurar las posibilidades que el embarazo finalice con éxito.
“Se ha definido un listado de cuadros clínicos que permiten determinar qué embarazos son de alto riesgo. Para identificar un embarazo de alto riesgo, se evalúa a la mujer para determinar si presenta condiciones o características que la expongan a ella o al feto en peligro, incluso está descrito que si hay dos o tres diagnósticos asociados la complejidad es mucho mayor”, señala la profesional.
Cuidado: el embarazo de alto riesgo se puede fabricar
Efectivamente, la matrona Villaseca sostiene que una mujer puede fabricarse un embarazo de alto riesgo. “Si no hace un control ordenado de su embarazo, si no aplica un auto-cuidado. Una primeriza que come más de lo debido puede por la vía del sobrepeso provocarse un riesgo que no sólo la afecta a ella si no también a su bebé”.
En tal sentido, es fundamental seguir al pie de la letra las indicaciones de alimentación del obstetra o matrona, asistir periódicamente a los controles, y realizarse las ecografías y exámenes bioquímicos en las fechas solicitadas por el profesional.
Las claves para detectar un embarazo de riesgo
• Historia personal: Contarle al obstetra o matrona tu historia médica.
• Examen de ultrasonido: Las ecografías, cada día más específicas se aplican para prevenir, diagnosticar y hacer seguimiento en casos de riesgo de parto prematuro, preeclampsia y malformaciones. Se aplican entre la semana 10 y 14, y luego entre la semana 20 y 24.
• Variables bioquímicas: La detección de sustancias que circulan en la sangre de las madres también es determinante a la hora de evaluar un embarazo de alto riesgo.
Fuente: Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología
www.sochog.cl









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