Espacios de contención frente a acontecimientos traumáticos

Espacios de contención frente a acontecimientos traumáticos

El contexto, la presencia real de las redes sociales y afectivas, es fundamental para que las personas puedan enfrentar de buena manera la pérdida de sus bienes materiales.

El trauma que genera la vivencia de un incendio devastador recuerda que el ser humano es un ser social, y que cómo viva y enfrente las  experiencias  depende de  los apoyos y redes que sean capaces de restaurar la confianza  y esperanza de un medio que parece amenazante y devastado. En este sentido  en medio de la devastación, es de vital importancia el encontrarse con otros que empatizan con el propio dolor y son capaces de efectuar acciones reparadoras y de contención, que te brindan un espacio de protección y a la vez de descanso frente a la tragedia.

La reparación de un trauma por desastre natural es un proceso que requiere de espacios  que permitan al sujeto restaurar la continuidad temporal quebrajada por el acontecimiento traumático y  paulatinamente el poder integrar la vivencia con un sentido en la propia existencia.

El sentir y saber que somos un grupo los que estamos vivenciando esta tragedia permite  a los sujetos y a las familias el sentirse acompañados y a la vez vislumbrar que el dolor  no es solo mío es colectivo y que podemos vivenciarlo  con y junto a otros. Esto es muy reparador a nivel comunitario. Es por eso que la solidaridad entre las familias enfrentadas a eventos y desastres naturales permite que emerjan visiones esperanzadoras y positivas acerca del  incierto futuro.

Los traumas resultan especialmente complejos en los niños ya que ellos al encontrarse  en proceso de desarrollo de sus defensas psíquicas y en desarrollo de su personalidad aparecen con menores recursos para enfrentar situaciones de alto impacto.

El desorden y caos derivado de los efectos devastadores de un incendio rompen la cotidianeidad del niño,  su colegio, redes  de salud, sociales desaparecen y así el niño se ve enfrentado a una vivencia de caos y desorden social, vislumbrando un medio que aparece amenazante, desordenado, incapaz de contenerlo.

La reparación de los efectos devastadores a nivel social en cuanto a bienes, instituciones y el retorno a la vida cotidiana es una necesidad fundamental para el tema de elaboración del  trauma.

A la vez el hecho de los padres estén avocados a solucionar problemas derivados de la catástrofe los hace sentirse aún más desprotegidos de apoyo y contención, vivenciando un doble trauma el propio y el de sus cuidadores. Es importante aquí que la comunidad, la familia  y otras instancias sociales acoja a los niños y sus experiencias a través de espacios donde pueda expresar sus miedos, angustias  y tristeza  frente a las pérdidas,  en el lenguaje  que ellos se comunican, es decir,  a través de dibujos, cuentos, juegos entre otros sin censurar sentimientos o emociones que pueden aparecer como negativas, pero que requieren ser expresadas para integrar la vivencia en un en un espacio temporal.

Escrito por:

Verónica Navarrete Brescia

Psicóloga y Magister en Psicología Clínica Infanto juvenil Universidad de Chile

Docente de la Escuela de Psicología Universidad del Pacífico.

 

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