¿Estás matando las defensas de tu hijo?

¿Estás matando las defensas de tu hijo?

Este video nos da la antesala al tema de más abajo. Por mantener a tu hijo o hija limpios y libre de enfermedades, estás truncando su sistema inmunológico en desarrollo?

Sentir el barro entre tus dedos…¡¿y los gusanos?!

Esa suciedad constante bajo las uñas…¡Oh! Pero ¿no deberías lavar tus manos antes de comer?

La delicia de sacar frutillas directamente de la mata y comértelas ahí mismo…¡Guacala! ¿No vas a lavar eso antes de comértelo?

Nuestro mundo moderno se ha vuelto limpio, muy limpio—y crónicamente enfermo. Muchos niños, hoy en día,  no juagan afuera, ya sea para mantenerlos limpios o debido a alguna condición inflamatoria como alergias, asma o eczema. Muchos de estos problemas pueden tener un origen en común, la falta de suciedad en nuestros cuerpos. El problema, al parecer, puede ser la solución.

Un poquito de tierra no le hace daño a nadie

En nuestra cultura occidental, los niños que tienen los pies sucios y rodillas marchadas con tierra y pasto son llevados rápidamente a la tina y enjabonados completamente con jabón antibacterial, lo que ha significado una pérdida de conexión al jardín, a su tierra y todos los buenos microbios que viven en ella.

En la edición de Febrero del diario Nature, investigadores explican que los cambios sociales en las comunidades microbianas pueden estar contribuyendo a nuestros sistemas inmunológicos sobre reactivos. “Algunos de los conductores de estos cambios pueden incluir antibióticos, practicas sanitarias enfocadas a limitar las enfermedades infecciosas, pero que también obstaculizan la transmisión de microbios simbióticos; y, por supuesto, nuestro alto contenido de azúcar, una dieta moderna alta en grasas”, comenta Moises Velasquez-Manoff, autor de “Epidemia de ausencia: Una nueva forma de entender las alergias y enfermedades autoinmunes”.

Estudios a nivel mundial basados en los estilos de vida de niños están mostrando que una exposición temprana a un microbioma sano – las comunidades de bacteria que viven en nuestros cuerpos – es clave para tener un sistema inmunológico fuerte más tarde en la vida. Un estudio en Canadá encontró que bebés nacidos por cesárea no tenían ciertas bacterias “buenas”. De la misma forma, los infantes amamantados con leche materna mostraban una riqueza y diversidad microbiana en sus sistemas.

Un estudio europeo se reunió muestras de alérgenos de los hogares de los niños que asisten a una granja escuela Waldorf y muestras de comparación de entornos domésticos más urbanos. Como se podría esperar, más ácaros, caspa animal y moho se encontró en las casas de niños de campo. Otro estudio en Austria encontró que los niños del campo sufren significativamente menos de ataques alérgicos. Basados en estos estudios, podemos concluir que el sistema inmune de los niños desarrolla una tolerancia a los alérgenos cuando los niños están expuestos a ellos día a día.

La limpieza del hogar puede “lavar” esos microbios beneficiales que ayudan a construir un sistema inmunológico joven. Un estudio reciente del Journal de Pediatría encontró que las casas con máquinas lavavajilla  tenían más niños con alergias que las casas donde se lavaba a mano. Para agravar esa hipótesis, los hogares sin lavavajillas también eran más propensos a comer alimentos frescos de granja y fermentados. Más investigaciones  de laboratorio dan evidencia de que la enfermedad de Crohn, el autismo y la ansiedad también están conectados a la salud de nuestros ecosistemas internos.

Una visión microscópica de la salud

Cualquier campesino te dirá que la comida que siembra es tan saludable como la tierra en que crece. A mayor biodiversidad, mejor “calidad”. Un gramo de tierra saludable puede contener billones de microorganismos: bacterias, hongos, protozoos y nematodos. Esta tierra construye una estructura y realiza funciones ecológicas esenciales bajo tierra.

Ecosistemas amigables y llenos de microbios anti inflamatorios protegen nuestros cuerpos. “Nuestros microbios residentes parecen controlar los aspectos de nuestra función inmune de una forma que sugiere “nos cultivan” también,” nos dice Velasquez-Manoff en Nature.

Los microorganismos viven en todas partes – tu estómago, piel, pelo, sillón, perro – y pueden afectar todo desde tu bienestar físico hasta el mental y los estados emocionales. Psicobiótico, un potencial nuevo campo farmacéutico, está encontrando correlaciones entre lo que vive en el estómago de una persona y su reacción “visceral” a diferentes estímulos. Esto podría significar que pasarlo bien en la tierra en la infancia nos lleva a tener un {animo saludable en la adultez. Sin embargo, desenredar las bacterias para saber cuál afecta que condiciones mantendrá a los científicos ocupados varias décadas.

Ensúciate las manos

Remy Hendrych es un coach de salud y mentor basada en la naturaleza que vive con la enfermedad de Crohn. Ella fermenta su propia comida y obtiene guía de la sabiduría tradicional para su dieta y estilo de vida.

“Personalmente, es una de las pocas comidas de dónde puedo sacar conclusiones sobre mi propia salud – la comida fermentada parecer tener una correlación fuerte con el número de elementos que hacen una buena salud,” dice Hendrych. “También lo he visto en otras personas, que han estado enfermas y la comida fermentada los ha curado”.

¿Necesitas mejorar tu comunidad de microbios? Tenemos algunas opciones para ti: Puedes tomar píldoras de probióticas. También puedes comer alimentos fermentados como yugurt, kéfir y sauerkraut, que contienen estos probióticos de forma natural.

Otra forma es prestar atención a la calidad de la tierra que produce tus alimentos. Esto es complejo, pero si tienes tu propia huerta o un proveedor cercano puede hacerse.

Texto original en http://www.urbanfarmonline.com/sustainable-living/green-living/dirty-kids-equal-healthy-kids.aspx

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