Etiquetado nutricional: Aprende a leerlo

Por Carolina Pye,
Nutricionista

etiqueta
Para poder llevar una alimentación saludable es necesario conocer los alimentos que estamos consumiendo y saber que nutrientes nos están aportando.

Para lograr esto, a partir del año 2006, todos los alimentos envasados incluyen, en su etiqueta, la información nutricional del producto. El objetivo de esta normativa es que cada persona pueda elegir y optar por una alimentación saludable, considerando los factores dietéticos y los nutrientes críticos que contribuyen a reducir el riesgo, o que pueden actuar como factores protectores, para el desarrollo de algunas enfermedades.

¿En qué debemos poder atención?

Hay nutrientes que consumidos en exceso pueden actuar como un factor de riesgo para desarrollar algunas enfermedades:

Grasas Totales: un consumo elevado de grasas se asocia a enfermedades cardiovasculares, sobrepeso, obesidad e incluso a algunos tipos de cáncer. Por eso, es recomendable escoger alimentos con bajo contenido graso, especialmente de grasas saturadas y grasas trans; ya que estas, consumidas en exceso, son muy perjudiciales para el sistema cardiovascular.

Colesterol: el colesterol está presente en todos los productos de origen animal como carnes, huevos y lácteos. Aunque el colesterol es necesario para el buen funcionamiento del organismo, su consumo exagerado se relaciona con enfermedades cardiovasculares, por eso es recomendable preferir los productos en cuya etiqueta diga “alimentos libres”, “bajos”, “reducidos” o “livianos en colesterol”.

Calorías: la cantidad de energía (calorías) que necesita una persona depende de la edad, sexo y actividad física. Es así como generalmente los niños requieren menos energía que los adolescentes y adultos, las mujeres menos que los hombres y entre más actividad física se realice más energía necesitará la persona. Una ingesta calórica mayor a la necesaria generará acumulación de ésta en forma de grasa, produciendo sobrepeso y obesidad.

Por otro lado, hay nutrientes que consumidos en las cantidades recomendadas, pueden ayudarnos a prevenir ciertas enfermedades, como es el caso de algunas vitaminas y minerales. Estos nutrientes, en el etiquetado nutricional, se expresan como un porcentaje (%) de la dosis diaria recomendada (DDR), es decir, nos dice la cantidad de vitaminas y/o minerales que aporta el alimento en relación a las necesidades que requiere la persona durante un día. Este es el caso de:

• Calcio: este es un mineral que se encuentra principalmente en los lácteos y cuya principal función en el organismo es formar parte de los huesos y dientes. Una alimentación con un buen aporte de calcio y la realización periódica de ejercicio físico evitarán la Osteoporosis, enfermedad caracterizada por un debilitamiento de los huesos debido a la falta de calcio. Debido a esto se recomienda consumir alimentos que en su etiqueta digan “buena fuente” o “alto” en calcio.

• Hierro: este mineral forma parte de los glóbulos rojos y su ausencia en la alimentación genera anemia nutricional. Alimentos que aportan hierro en cantidades considerables son las carnes.

• Sodio: mineral que en Chile lo consumimos en exceso. Las autoridades recomiendan consumir 2400mg/día, pero una alimentación típica aporta 4800mg/día. El exceso de sodio en la alimentación puede generar hipertensión arterial, enfermedad que se asocia a otras patologías cardiovasculares. Por eso, es recomendable elegir alimentos que en su etiqueta digan “bajo”, “libre”, “reducido” o “liviano” en sodio.

La fibra dietética que encontramos por ejemplo en cereales integrales, frutas y verduras, es un hidrato de carbono que no es digerible por el ser humano, por lo tanto no se absorbe ni aporta energía. Además, ayuda a regular el tránsito intestinal, entrega sensación de saciedad y contribuye al control del azúcar y colesterol de la sangre, otorgándole una connotación muy positiva para la salud.

Estos beneficios se observan en personas que consumen como mínimo 25g/día, por esto es que se recomienda consumir alimentos en cuya etiqueta diga “buena fuente” o “alto” en fibra.

Además de poner atención en los nutrientes contenidos en los alimentos, hay que fijarse en otras cosas como:

• Fecha de vencimiento: elegir alimentos que no se encuentren vencidos ni por vencer.

• Listado de ingredientes y aditivos: especialmente si sufre de alguna intolerancia o alergia alimentaria.

• Colorantes: a veces se utilizan colorantes que pueden generar alergias. Éstos, en la etiqueta, son destacados con letras mayúsculas y negritas, como es el caso de la Tartrazina y el Amarillo Crepúsculo. Poner atención a estos colorantes si el alimento será consumido por niños, para evitar potenciales reacciones alérgicas.

Foto: INTA

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4 Comments

  1. MUY INTERESANTE LA NOTA…ES BUENO QUE SIEMPRE ESTEN INFORMÁNDONOS DEL TEMA ALIMENTICIO, SOBRETODO CUANDO TENEMOS BEBÉS INICIÁNDOSE EN LA ALIMENTACIÓN SÓLIDA.
    UN TEMA QUE AGRADECERÍA QUE NOS ACLARARAN ES RESPECTO A LOS ALIMENTOS QUE PUEDEN PRODUCIR REACCIONES ALÉRGICAS, HINCHAZÓN, ESTREÑIMIENTO Y COLITIS..CÓMO CONSUMIRLOS CORRECTAMENTE PARA EVITAR ESTOS PROBLEMILLAS..
    MUY AGRADECIDA
    MAMÁ

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  2. Hola Maria Angelica,

    Hay varios reportajes en el blog y en las revistas sobre nutricion y alergias a los que puedes recurrir en busca de informacion que te sea util. Sin embargo, procuraremos tocar estos temas a la brevedad, ya que son muchas las mamas y papas que estan en la misma situacion que tu.
    Atenta al nuevo numero de Carrusel (que sale esta semana) donde tocamos el tema del estrenimiento.

    Carinos

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  3. podiran darme un ejemplo de una dieta cetogenica mi niña se alimenta a traves de sonda de gastrostomia con dieta licuada que lleva fruta y verdura cocida ceral de prefencia de avena miel aceite y lecha

    toma tras tipos de medicamentos anticonvulsivos

    y padece estreñimiento severo

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  4. Hola Azucena,

    La dieta cetogénica es una dieta bastante especial que no puede ser indicada sin una evaluación previa por parte de un equipo médico ya que existe un protocolo para su utilización.
    Esta dieta consiste en reducir al mínimo el aporte de hidratos de carbono (nutriente principal en la dieta normal) y en aumentar considerablemente el contenido de grasa de la alimentación lo cual ayudaría a disminuir las convulsiones.
    Al no ser esta una dieta fácil de manejar, te recomendamos consultar al médico tratante de tu hija y ver que tan factible es realizar esta dieta en tu caso.
    Carolina Pye
    Nutricionista

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