Guarda tu pechuga que me molesta

Guarda tu pechuga que me molesta

 

Hoy comienza los 7 días en que celebramos la lactancia materna. Es organizado por la Alianza Mundial pro Lactancia materna (WABA) que es un órgano consultivo para la UNICEF y el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC).

Lo que me llama la atención, es ¿por qué tenemos una semana para celebrar una práctica que es tan natural y beneficiosa como amamantar? Ya en 1979, la UNICEF y la Organización mundial de la Salud (OMS) reaccionaron antes la alarmante baja en la tasa de amamantamiento a nivel mundial. Esto finalmente resulto en la recomendación de un Código Internacional para regular y controlar las prácticas de comercialización de fórmulas infantiles y otros productos que pretenden ser sustitutos parciales o totales de la leche materna. Esto se volvió realidad en 1981 cuando la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) aprobó el Código Internacional de Sucedáneos de la Leche Materna. 

Creo que hoy en día, pretender que no hay información real y plenamente apoyada por resultados científicos sobre la inmensa superioridad de la leche materna por sobre las formulas infantiles es simplemente “hacerse el loco” por lo que no ahondaré en esos temas, tenemos material de sobra sobre los beneficios de amamantar, para la madre y el hijo.

Sin embargo, hay un punto el cual no comprendo y me da mucha pena, que es la discriminación a las madres que eligen y pueden amamantar a sus hijos. Me parece que todo se les hace difícil y que mucha gente, inclusos sus cercanos, las hacen sentir como que están errando al amamantar a sus hijos.

Veo mujeres que debe literalmente aislarse para alimentar a sus hijos, en algunos casos solo es su dormitorio en otras veces algo tan horrible como un baño público o rincón oscuro al lado del baño en algún mall. Es cierto, muchas mujeres eligen dar pecho en privado para disfrutar de ese momento con su bebé, pero muchas lo hacen porque se sienten observadas o incomodas. Frases ya muy escuchadas como “¡Imagínate se me sale la pechuga en frente de alguien!”, “No estoy ni ahí con que todos me vean las pechugas”, “No me gusta tener que ponerle un paño encima a mi guagua para darle papa”, “Lo hago con algunas personas de más confianza como mi pareja o mis amigas, pero nunca lo hago con mis suegros”…y así con una infinidad de frases que hieren el corazón.

¿Por qué? ¿Por qué amamantar es solo sobre una pechuga? ¿Por qué hemos de cubrirnos y cubrir la cara de un bebé para no ofender la sensibilidad pudorosa de otro? (¿has intentado comer con un trapo en la cabeza?). ¿Por qué ocultar la acción de mayor entrega que una persona puede tener con otro, estar al servicio completo de ese pequeño que depende por completo de esa mujer?

Basta caminar por cualquier mall, ver casi cualquier película o ver un video de música, las pechugas sobran y la verdad es que no veo a nadie con el mismo horror que tienen al ver a una mamá amamantando en frente de extraños en un restaurant o en su casa con amigos. ¿Por qué? ¿Porque no es “sexy”? Quizás si una pechuga no es objeto de deseo sexual simplemente no puede ser expuesta al público, aunque sea por una tarea noble como alimentar.

Me alegra la vida ver las “tetadas” que han sido organizadas en nuestro país y alrededor del mundo. Que profesional es de distintas áreas salgan a la defensa de la lactancia materna libre y sin censura. Ver a mujeres que no ceden antes la presión de “ir a un lugar más privado” a dar pecho, a charlas y talleres donde se les empodera. Sin embargo, me apena que la educación sobre el tema no avance, que personas, jóvenes y mayores, juzguen sin pensar en el daño que hacen, no solo a esa mamá, sino que también como impacto social, apoyando y diciendo que está bien mantener las pechugas guardaditas y solo sacarlas en privado. Si no fuera por esto, muchas más mujeres estaría dando pechuga hasta los 6 meses o más si pueden, porque no me hagan empezar sobre el tema de darle pechuga a un niño de más de 6 meses….total ya come, no es necesario, ¿cierto?

Comencemos la semana de la lactancia dando pechuga, apoyando a la mamá que lo está haciendo, defendiendo el derecho de hacerlo en cualquier parte y mirando feo a quien castiga el amamantamiento y no a quien amamanta.

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