¿Sabes qué televisión ven tus hijos?

Escrito por el mayo 13, 2010 para Portada, Tecnología - (1 vista.)

La televisión nuestros hijos
Por Queveo

Nadie duda el importante lugar que se ha ganado la televisión en la diversión de los niños y jóvenes debido a la amplia oferta de canales –abierta y cable- y a su extensión a través de internet. Es un hecho también que las empresas que hacen los televisores y las compañías de cable ofrecen sencillos sistemas de control parental con el cual los padres pueden manejar los canales que se ven en su casa, pero resulta mucho más relevante que los padres estén informados de los gustos y las preferencias de sus hijos y saquen partido justamente de sus programas favoritos para conversar en familia.

Para la pediatra colaboradora de Queveo.cl, Valeria Rojas, en primer lugar los padres deben tener claro que el desarrollo neurológico y emocional de los niños es distinto del adulto. “La maduración cerebral finaliza alrededor de los 18 a 20 años y lo último en madurar son las funciones cognitivas superiores, como el control de la conducta, la reflexión y el juicio, entre otras. Por lo anterior, los adolescentes continúan siendo vulnerables a la influencia de la televisión, ya sea positiva o negativa”.

“La adolescencia temprana es una etapa de desorganización de la personalidad y de inestabilidad de las conductas. En el púber la dinámica central es encontrarse a sí mismo y autodefinir su identidad. Los programas actuales dedicados a adolescentes, en general, carecen de contenido valórico y no responden a las necesidades e interrogantes propias de esta edad. Así, la programación típica que ve un adolescente contiene gran cantidad de escenas de contenido sexual que van desde caricias, besos, bromas, insinuaciones y conversaciones acerca de la actividad sexual hasta retratos de las relaciones. El sexo a menudo es presentado como una actividad ocasional, trivial y sin riesgo o consecuencias”.

De hecho, la constante exposición a estos contenidos tiene efectos sobre la conducta sexual, pues investigaciones en telenovelas y programas de videomúsica han demostrado que adolescentes que miran escenas relacionadas con sexo inician su vida sexual precozmente y con conductas más riesgosas que sus pares no expuestos.

Por ello, la Dra. Rojas recomienda que se mantengan los límites de tiempo de exposición y de lugar (no tener TV en la pieza) definidos para la infancia y pactar con ellos la selección de programas adecuados, permitiéndoles que escojan, pero entre las alternativas determinadas por los padres y que sean compatibles con los valores de la familia.

La psicóloga clínica colaboradora de Queveo.cl Soledad Rencoret, por su parte, aconseja a los padres estar alertas frente a los programas de concursos y bailes de la televisión abierta, pues exaltan la sexualización de las relaciones y las personas, y se les atribuye una importancia fuera de norma a lo físico. “El problema de esto es que puede tener diferentes alcances, de partida la búsqueda por parte de la juventud de la “figura” perfecta, donde se estimula en adolescentes más vulnerables a tener trastornos de alimentación, adicción al gimnasio o incluso a las cirugías. Por otra parte, se estimula y muchas veces de manera precoz, la sexualización, donde púberes o prepúberes, con cuerpos en desarrollo, pero sin la madurez emocional, pueden adoptar “poses”, usar vestimenta, etc., “ingenuamente” sin darse cuenta de los alcances que esto tiene, en cuanto a una provocación sexual en los otros, lo cual es caldo de cultivo para pedófilos”, agrega.

Algunas recomendaciones de Fedepadres-Queveo.cl:
1. Tener la televisión en un lugar común de la casa, no en la pieza de los hijos, pues fomenta el aislamiento, la adicción a la televisión y es contrario a la convivencia familiar.
2. Resulta conveniente tener un horario preestablecido para ver televisión, pues además de esta recreación los niños y adolescentes necesitan usar su tiempo libre para el deporte, imaginación, los juegos y la convivencia familiar. En este sentido, los padres somos modelos para los hijos, deben vernos entonces como deportistas, conversadores, lectores,…
3. Evitar tener prendida la televisión cuando nadie está viendo, o transformarla en niñera electrónica para que estén entretenidos y no molesten.
4. Recomendamos ver las series y los programas que les gustan o escuchan nuestros hijos, con el fin de tomar los temas que ahí se tratan y conversarlos luego en familia. Por ejemplo, es común que a las adolescentes les gusten programas de cambios de apariencia, lo cual resulta una ocasión ideal para conversar con ellas sobre qué les parece su físico, qué les gusta de su cuerpo y qué soñarían tener distinto. También estos programas nos invitan a tomar razón y postura como padres frente al consumismo y trastornos como la anorexia y la bulimia. A los hombres en tanto, se pueden ver las series de moda y hablar sobre la violencia y la venganza.
5. Otra recomendación es establecer de común acuerdo con los hijos los programas que pueden ver y respetarlos. Así, los padres saben a qué contenidos están expuestos sus hijos y ellos tienen la responsabilidad de respetar la decisión compartida. Aquí es relevante mencionar que existirá un común acuerdo, es decir, aunque los programas no sean de plena satisfacción de los padres, sus contenidos tampoco extremarán los valores de la familia. Debemos considerar que por mucho que prohibamos estrictamente los hijos pueden ver las series en otro lugar o por internet.
6. Tengamos una videoteca de películas entretenidas y adecuadas para cada edad e invitar a los adolescentes a verlas, pues como padres no queremos prohibir constantemente sino que concentrarnos más en proponer y formar criterio para que por sí mismos puedan darse cuenta de lo que les conviene y lo que no es adecuado, porque no contribuye.
7. Asociado a la exposición de los adolescentes ante la televisión está su continuación en Internet, pues gran parte de los programas tienen su página web interactiva donde la audiencia puede interactuar con la producción del programa a través de comentarios y con otros auditores, pues también tienen cuentas facebook y blog asociados que reúnen gente con los mismos intereses, pero que desconocen sus intenciones. Incluso, en algunos programas el público puede guiar el transcurso de las historias.
8. Fomentar actividades de recreación paralelas, como las deportivas o artísticas, conversar con nuestros hijos sobre el uso de las pantallas, pues todo lo que los padres hagan con sus hijos adolescentes será repetido por ellos con su familia y así marcaremos una forma de hacer historia.

Acerca del Autor

Deja un comentario

*