La historia del método Montessori

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María Montessori creó en su natal Italia uno de los esquemas educativos más populares del mundo, basado en el respeto hacia los niños y en sus aptitudes para tomar decisiones importantes gracias a sus capacidades cognitivas.

Pese a las resistencias que tuvo a comienzos de las décadas de 1930 y 1940, fue en Estados Unidos donde halló sus cimientos de universalización de la metodología, donde incluso hay un instituto que lleva su nombre.

La historia de su creadora, psicologa, educadora, filósofa y feminista, es una recreación de hechos diversos y absolutamente radicales: vivió el honor de ser la primera médico en Italia, trabajó con niños con problemas mentales y hasta sufrió el exilio por parte de Benito Mussolini por no permitir que los menores con los cuales trabajaba se transformaran en parte de la maquinaria política del gobierno fascista de “Il Duce”.

Mujer erudita, educadora preocupada

María Montessori nació el 31 de agosto de 1870 en Chiaravalle, un poblado ubicado en la provincia de Ancona en el seno de una familia burguesa católica con raíces militares: su padre era militar profesional y una persona muy estricta.

Con 14 años ingresa a estudiar ingeniería, luego se pasa a biología hasta ser finalmente aceptada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Roma, pese a la negativa de su padre. En 1896 se convirtió en la primera mujer médico de Italia, ejerciendo en la Clínica Psiquiatrica Unversitaria de Roma. Luego estudió antropología y obtuvo un doctorado en filosofía. En esa época se acercó a las teorías de psicoanálisis de Sigmund Freíd y desarrolló su propia clasificación de enfermedades psicológicas.

La vocación social de Montessori la llevó a principios del siglo XX a trabajar con niños catalogados como “mentalmente perturbados”. Al atenderlos se dio cuenta de que estos menores, pese a sus limitaciones, tenían un gran potencial para desarrollar, haciendo que no se vuelvan una carga para la sociedad. Ese fue su punto de partida.

Al observarlos, interactuó con ellos entregándoles unas migajas de pan (único objeto disponible en ese momento), y vio que los niños en vez de comerlas las manipulaban. Ahí comprendió que el ser humano en sus etapas primarias tiene la necesidad de descubrir, de manipular, cultivando así su ingenio y personalidad.

Para desarrollar su teoría, Montessori abrazó los aportes de los franceses Jean Itard, padre de la observación en niños y de la asistencia personalizada en la educación y Eduardo Séguin, investigador de las deficiencias mentales y creyente de la idea de que la estimulación material en los niños es insuficiente si no se tiene la convicción de ayudar al niño con problemas.

La metodología que la hizo famosa

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Montessori desarrolló tu teoría educativa a partir de la triada Ambiente; amor; niño-ambiente, entendiendo el concepto de “amor” como respeto, la libertad con responsabilidad, con límites y estructura, valoración, paciencia y confianza en sus aptitudes.

Entre sus principios básicos es posible destacar cuatro: la mente absorvente de los niños, los periodos sensibles, el ambiente preparado y el rol de los adultos.

El primero se refiere a la capacidad de los niños de aprender las cosas muy fácilmente, por medio del inconciente. La necesidad de vivir en los niños los motiva a recibir el aprendizaje de mejor manera, esto ayudado con el principio de que la mente infantil es infinita en cuanto a creatividad, imaginación y calidad cognitiva.

“Periodo sensible” es el momento en que el niño puede adquirir el aprendizaje con mayor rapidez y fluidez. Esta sensibilidad le permite estar con mayor conexión hacia el mundo externo de forma particularmente intensa aunque no por eso pasajera.

“Ambiente preparado” es, como su nombre lo dice, un espacio especialmente diseñado para estimular el aprendizaje del niño. Las características que reúna este espacio permitirán que el menor se desarrolle sin la necesidad de la supervisión de un adulto y están divididos en áreas de trabajo focalizadas, acompañadas de una luminosidad y combinación de colores especiales, además de un orden y limpieza adecuados para los niños.

Esta metodología no serviría de nada sin el rol activo de los adultos, quienes deben guiar a los niños por el ambiente preparado y enseñárselo de forma respetuosa y cariñosa. Además, deben establecer un puente entre el menor y lo que se le enseña, cultivando en ellos el respeto, la humildad y el aprendizaje mutuo, conformando así una comunidad.

El 6 de enero de 1907, Montessori creó la primera escuela donde puso en práctica la metodología. La inauguró en Italia y con notables resultados: los niños de 4 y 5 años aprendieron a leer y a escribir de forma espontánea, sin imposición de reglas. Como la mayoría provenía de familias en riesgo social, los niveles de rebeldía en ellos disminuyeron notoriamente y aumentaron los de motivación por el aprendizaje. Fue un cambio que conmocionó a toda una sociedad. Dos años después se creó un curso para impartir la doctrina Montessori, iniciando así su propagación, la que llegaría a Estados Unidos en 1912 gracias al inventor escocés Alexander Graham Bell.

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El exilio a España y la huida a Holanda

En 1926, el dictador italiano Benito Mussolini apoya la metodología de María Montessori, fundando la Real Academia del Método Montessori. Esto permitió que las escuelas donde se impartía este tipo de enseñanza se masificaran con rapidez.

La intención de Mussolini fue crear, desde las escuelas Montessori, a niños que más adelante se involucraran en la causa fascista de su gobierno y formaran parte de la maquinaria política y bélica de “Il Duce”, pero la educadora rechazó la idea y el apoyo gubernamental considerando que el plan del general atentaba con la libertad e integridad del niño, pilares fundamentales de su filosofía educativa.

Antes de que esto ocurriera, la metodología Montessori había arribado a Alemania, con el apoyo de Adolf Hitler, pero cuando se decretó el exilio de la creadora, en 1934, el “Führer” procedió al cierre de las escuelas, tal y como lo hizo también Mussolini. Así Montessori abandona Italia y se marcha a Barcelona, a empezar de cero.

En España comienza a desarrollar métodos de estudio para catequesis, pero la Guerra Civil Española truncó el resurgimiento de Montessori, quien tuvo que partir nuevamente, esta vez rumbo a Holanda, país donde en 1929 se creó la AMI, fundación especialmente creada para salvaguardar el legado Montessori, de hecho, sus primeros dirigentes fueron su hijo Mario y después su nieta Renilde.

María Montessori vivó el resto de su vida en Holanda, falleciendo el 6 de mayo de 1952. Anteriormente había extendido una visita a la India debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, pero logró regresar a Europa y en la localidad de Noordwijk aan Zee murió. Una de sus frases claves para entender el desarrollo de la metodología que creó fue “No me sigan a mi, sigan al niño”.

En Carrusel entrevistamos a Myrza Giancaspero, coordinadora del Centro de Estudios Montessori

Fotos: Colegio Antiyal; @amrufm

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