¿De dónde vienen los huevitos de Pascua?

Como la mayoría del mundo cristiano sabe, la Semana Santa es el lapso de tiempo (3 días, 4 en algunos países) donde los creyentes recuerdan la muerte de Jesús.

Se extiende desde el viernes hasta el domingo, siendo este último día el más importante, ya que se anuncia la resurrección del hijo de Dios. Pero también cobra valor entre los niños ya que ese día se hace la búsqueda de los huevitos de pascua, una divertida tradición que se remonta desde hace ocho siglos.

Desde tiempos remotos, el huevo ha simbolizado la fertilidad, y esta tradición nacida en Europa se realiza coincidentemente en los primeros días de la primavera, considerada además la estación fértil del año. De ahí que la asociación del huevo a la Semana Santa tiene un significado de renacimiento, de nueva vida… de resurrección.

La búsqueda del huevo de Pascua representa la persecución de Jesús por parte de Herodes y los engaños puestos por Dios para evitar ser encontrado. En ese sentido, lo que se pretende es que los niños que busquen el apreciado óvalo es que también comprendan el sentido de lo vivido por él durante su vida.

Entre los siglos IX al XVIII, la iglesia prohibió el consumo de huevos durante la cuaresma, por considerarlo equivalente a la carne, por lo que la gente los cocía y los pintaba para diferenciarlos de los frescos y poderlos consumir el día de Pascua de Resurrección.

La decoración y material del que están hechos los huevos varía según el lugar. En la mayoría de las partes donde se hace esta tradición infantil el huevo es de chocolate, envuelto en un llamativo (y muchas veces colorido) papel metálico. Sin embargo, en otras latitudes como Polonia o Medio Oriente, el huevo de Pascua no es comestible, sino una verdadera obra de arte, entregada a modo de regalo y hecho con el mismísimo huevo de la gallina.

Lo más importante de la búsqueda del huevo de pascua es que son instantes donde padres e hijos se juntan a compartir un momento mágico y divertido. Celebrar la resurrección del hijo de Dios junto a un rico huevito de chocolate es sin duda una bonita alternativa.

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