Por Mamá Terapeuta
www.mamaterapeuta.cl

Una de nuestras actividades favoritas es ir a la plaza. No es casualidad que vivamos a una cuadra de una plaza bien grande. Hace un tiempo era casi parte de nuestra rutina ir a la plaza todos los días y Rocío disfrutaba tanto de los juegos como del camino. Nos gusta mirar flores, plantas y árboles. Yo le hablaba de las flores, sus nombres y colores, y de los árboles con hojas verdes o café, porque hay muchos ciruelos en el camino.
A los pocos días ella los miró y nos emocionó a todos cuando dijo ‘erde’ y ‘ayé’. Desde entonces el verde sería su color favorito.
Fue un momento muy especial. Si bien nosotros sabemos que su discapacidad es netamente motora, el hecho de que no tenga la habilidad para articular lenguaje oral puede fácilmente llevar a pensar que también tiene un retraso cognitivo. El eterno dilema de la comunicación. Pero son momentos como estos los que nos aseguran que ella entiende todo, solo que no siempre puede expresar lo que sabe para que todos nos demos cuenta.
Nuestros paseos continuaron y repentinamente llegó el otoño. Al salir, Rocío se encontró con una gran sorpresa: ¡las hojas ahora eran todas amarillas! ¡Hubieran visto su cara de impacto! Le expliqué sobre las estaciones del año y lo que sucedía con los árboles en las distintas épocas. Me miraba con cara de asombro y fascinación.
Semanas más tarde las vio todas café y luego ya no estaban. Mi hija había aprendido lo que era el otoño y no lo podía creer. Ya en agosto comencé a imaginarme qué cara pondría cuando viera las hojas crecer de nuevo. Más aun, moría de ganas de mostrarle un hermoso cerezo en flor. Me fijé donde teníamos cerezos en nuestra ruta y después fue cuestión de esperar. Las calles ya olían a primavera y en cuanto el clima nos permitió salir a pie, partimos sin decirle nada sobre la ‘sorpresa’.
Llegamos a unos cerezos pequeños, pero con flores grandes y rosadas. La tomé en brazos y la puse frente a las flores. En cuanto las vio, se puso feliz. Hizo mi sonrisa favorita, esa bien grande y con la nariz arrugada, y quiso desesperadamente tocar esas flores locas que habían aparecido en un árbol.
Mi hija había descubierto la primavera y yo fui feliz de poder compartir con ella ese momento. Ella no solo está aprendiendo y conociendo el mundo, sino que disfruta haciéndolo, lo que me hace una madre feliz. Sin duda ellos entienden y son plenamente capaces de aprender, tal vez necesitan más paciencia y guía de nuestra parte, pero por sobre todo necesitan que nunca dejemos de creer en ellos.
Foto: Mamá Terapeuta







Sin Comentario on "La columna de Mamá Terapeuta: Mi hija descubre las estaciones"
Los papás que hemos pasado muchas etapas con nuestras enanas en tan pocotiempo, no podemos evitar observar cada detalle y alegrarnos profundamente con su interminable capacidad de compresión y entendimiento, es tan rico ver que el poder de admiración que tienen los niños, y cómo lo disfrutan!!!
Este reportaje es muy rico en ternura, muero imaginando a Ro con su carita de impacto!!
Saludos desde El Salvador,
¡Qué maravilla! Me imagino su carita al ver los cerezos en flor! Lo mejor de todo es que el próximo invierno, cuando vuelva a caer agua del cielo, se volverá a asombrar… A esta edad, un año es muy largo como para acordarse… y te asombras una y otra vez.
Dale un beso enorme a la Rocío y cuéntale que tenemos un árbol del cual salen unos damascos exquisitos, que este año queremos cosechar y compartir con ella.
Un abrazo,
N
Mágicos momentos, como le describes la naturaleza a Roció llena el corazón y ella disfrutando de conocer todo el mundo que la rodea, con su mejor sonrisa como siempre.
Me emociono mucho el que digas que ellos entienden y son plenamente capaces de aprender y que nunca, nunca dejemos de creer en ellos.
Esto me toca la fibra tu me entenderás, siempre existe el que te mira con cara de pena cuando tu dices que tu hijo entiende, ojala esto cambie.
Gracias, amigas! Sabía que se emocionarían junto con nosotras con estas aventuras tan ‘mágicas’ como bien dice Nancy.
Natalia: es que se muere si descubre que a los árboles le salen frutas!!!! jajajajajjajaa… Anotada con los damascos que le(nos) encantan, gracias!!
Sonia, que linda columna, te confieso que se me salieron las lagrimas, creo que esto refleja tanto nuestra experiencia, cositas que traen tanto asombro y felicidad. Gracias por compartir esto!
Hermosoo, me encantó… muy lindo lo escrito, emociona a cualquiera ke lo lea.. como yo.. que con el primer parrafo ya estaba emocionada a pesar que aun no los conozco… Pero esa angelito linda me recuerda a mi primo Matias, y me llena el corazon de alegria… saber que instantes como el que vivieron ustedes no se acaban nunka con niños como rocio o matias… solo hay ke esperar ke lleguen esos momentos a nuestras vidas y disfrutarlos al maximo…
Y nos enseñan tambien a no olvidar las cosas importantes de la vida… el regocijo de ver las hojas cambiar de color… el cambio en los arboles afuera de nuestra casa… los aromas, las sensaciones cambian… el resto de nosotros debieramos aprender de estos pequeños y no solo ellos de nosotros…
Saludos
Llegue tarde , pero me emocione con tu hermosa descripción de los mágicos momentos vividos, gracias por compartirlos.
Cariños.
Hola Marcela, Vero y Carolina! Gracias por sus comentarios y me alegra mucho que les haya gustado el artículo.