La delgada línea entre el afecto y el abuso infantil

La delgada línea entre el afecto y el abuso infantil
educadorasPor Raquel Ahumada G.
Educadora De Párvulos.
Magíster en Gestión y Liderazgo Educacional.

Se espera que el personal profesional de la educación parvularia sea afectuoso, empático y lúdico con los niños y niñas. Jamás debemos olvidar que estos parvulitos que están bajo nuestro cuidado, son pequeñas personas que merecen respeto y por más que los sientan como sus hijos o estén profundamente encariñados con ellos, recuerden que NO son sus hijos y hay límites que respetar.

Cuando esta línea se cruza, y las educadora y técnicos perciben a sus educando como “sus niños, estamos cometiendo un error, no sólo porque generará que los niños, que no trancen con esta empatía de “segunda mamá”, sientan un rechazo inconsciente o a veces consiente por parte de las “tías”, sino porque nuestra misión es transversal a si los niños/as nos parecen simpáticos, tiernos o empatizamos con ellos. Debemos educar y cuidar a todos por igual, nuestra vocación debe ir más allá de emocionalidades. El profesionalismo debe estar presente siempre y la principal responsable del bien estar del grupo, es la Educadora de Párvulos a cargo del nivel de nuestros hijos, el resto del personal como la técnico, cumplen una función de apoyo a la labor pedagógica y a la atención existencial de los niños. Es por esto que la Educadora, con ayuda de la Técnico, debe velar porque sus alumnos estén en una zona segura aún cuando vayan a recreo.

El sistema de educación parvularia chilena, no es como la básica o media, donde hay un inspector de patio. Aquí los adultos a cargo deben velar por la integridad de los párvulos en todas las instancias, no es escusa decir que el niño fue a comprar sólo al kiosco al recreo, porque es culpa de los profesionales a cargo si algo le pasa en esa instancia aún cuando sea un momento de aprendizaje y esparcimiento más libre. Este momento debe ser regulado y supervisado, ya que la educadora jamás debe desvinculase.

Lo que usualmente se usa es que en estos periodos las educadoras realizan turnos para velar por la integridad de los preescolares en recreo, entendiendo que aún en los recreos los niños deben recibir actividades de patio dirigidas al logro de diversos aprendizajes.

Conductas inapropiadas por parte de los profesionales a cargo:

1.Dar besos en la boca a los menores.

2.Cambiar ropa y mudar a los párvulos sin resguardar su intimidad

3. Dejar el grupo al cuidado, aunque sea por un periodo breve, de personas que no están preparadas profesionalmente para el cuidado de menores ( Tío de la puerta, tía del kiosco, etc). No porque necesariamente los vayan a dañar, sino porque no corresponde, cada persona fue contratada para cumplir un rol y una función y eso es lo que debe hacer.

4.Cambiarse ropa delante de los niños/as. Las profesionales deben tener su propio baño para hacerlo y es absolutamente inapropiado realizarlo frente a los menores.

5. No denunciar si observan conductas inadecuadas de un adulto aunque sea colega, ya que omitir la denuncia de un abuso, es lo mismo que avalarlo.

6. Subestimar el relato de un niño/a puede encubrir un abuso, nosotros los adultos sabemos que palabras y conductas debería manejar un niño/a a su edad. Cuando los niños/as están más erotizados respecto a su etapa de desarrollo, si su conducta cambia rotundamente, indica que algo pasa en el mundo interior del menor y es nuestra tarea ayudarlo y protegerlo.

“Proteger a los niños y niñas de nuestra sociedad es una tarea que nos compete a todos.”

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