La importancia del desarrollo de los sentidos

La importancia del desarrollo de los sentidos

Integración sensorialMuchas veces nos preguntamos, ¿por qué mi hijo es tan inquieto?, ¿me habrá escuchado?, ¿entendió lo que dije? Estas y otras mil preguntas se nos vienen a la cabeza de manera cotidiana, casi constante y automática, frente a las diversas reacciones y comportamientos de nuestros hijos.

Asimismo a varias de nosotras, mamás, nos ha llegado en alguna oportunidad comentarios del jardín o del colegio refiriendo que nuestros niños se mueven de manera constante en la sala, les cuesta permanecer en silencio y/o sentados, tienen dificultad para concentrarse, etc.

A su vez, se hace cada vez más común que algunos de nuestros niños expresen sentir molestia frente a ruidos fuertes, disgusto al cortarle las uñas o lavarse los dientes, no soportan las etiquetas de la ropa, no les gusta trabajar con tempera o cola fría, etc. Como así otros, evitan subirse a juegos en altura, suelen tropezarse y chocan con distintas superficies u objetos sin percatarse de lo que tienen frente a sus ojos.

Todas estas situaciones tienen directa relación con cómo nuestro cuerpo siente, experimenta y responde a lo que pasa a nuestro alrededor.

Constantemente estamos recibiendo distintos estímulos simultáneos, que debemos aprender a interpretarlos para desenvolvernos armoniosamente en los diferentes contextos. Siempre se nos ha hablado de los famosos “5 sentidos”: visión, audición, olfato, gusto y tacto. Sin embargo, desconocemos los otros 2 sentidos que son fundamentales para relacionarnos con el mundo y de los que poco se habla: el sistema propioceptivo y el sistema vestibular. Estos sistemas son los más primitivos y fundamentales para el desarrollo de los otros restantes, como así también para la adquisición de la mayoría de las habilidades necesarias para relacionarnos con el mundo.

El sistema propioceptivo responde a todos los movimientos articulares, de estiramiento y contracción muscular. Permite tener una correcta conciencia de nuestro cuerpo y cómo éste se mueve en el espacio. Participa también en la orientación de nuestro cuerpo, control de la postura y de todos nuestros movimientos.

De manera paralela, el sistema vestibular procesa la información relativa a cambios  en el centro de gravedad, altura y movimiento. Es el encargado de mantener el nivel de alerta, adecuado tono muscular, equilibrio y la coordinación de ambos lados del cuerpo.

Ambos sentidos, en conjunto con el sistema táctil, constituyen la base de nuestro comportamiento social y del aprendizaje académico.

Es nuestro sistema nervioso central el encargado de organizar e interpretar la información proveniente del medio, que percibimos a través de estos 7 sentidos. A esta habilidad se le llama Integración sensorial, y es la que nos permite desenvolvernos ármonicamente en nuestro entorno. Cuando esta habilidad no está desarrollada o está alterada, nuestra respuesta a los distintos estimulos o contextos también se ve alterada. Es desde ahí, donde podemos dar respuesta a muchas de las interrogantes planteadas sobre la conducta y actitudes de nuestros niños.

Nuestro cerebro se organiza y se modela durante los tres primeros años de vida, a partir de las experiencias que cada niño tiene. Es por esto, que debemos acompañar a nuestros niños en su exploración del mundo y en los desafíos que encuentran en el, así proveemos a su sistema nervioso inmaduro de las experiencias que necesita para aprender a organizarse y autorregularse en los distintos contextos.

Continuará…

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