La importancia del “hola”, “chao”, “permiso” y “gracias” en nuestros niños

Los niños son un fiel reflejo de las conductas que ven en la casa, sobre todo en sus primeros años porque no tienen mayor contacto social que con sus padres. Desde ese instante tenemos que ser muy cuidadosos con nuestros gestos, lenguaje y comportamiento. Recordemos que nuestros hijos son “esponjas” que absorben muy rápido todo lo que ocurre a su alrededor. Este periodo, estos primeros años, son una oportunidad para enseñarles buenos modales como el saludo, dar las gracias y pedir por favor.

El desarrollo de las habilidades sociales necesariamente tienen que ir acompañadas de estas conductas. Un niño con buenos modales podrá adecuarse y será aceptado mucho más fácil en distintos entornos, como el jardín, los vecinos y la familia que no vive con él. Asimismo, esto tiene un efecto en el largo plazo. Los niños con una formación sólida en este aspecto serán adultos respetuosos, tolerantes y preparados para convivir con otras personas en ambientes laborales, familiares y sociales.

La educación del niño es una fase dura, por la intensidad que significa: hay que cambiar comportamientos, conductas, insistir, remarcar. Es una tarea diaria en la que como papás tenemos que armarnos de paciencia. En la medida en que intentamos inculcar la importancia del saludo y la cortesía, los niños también tiene el ímpetu de saltarse las normas y hacer lo incorrecto, pues les puede resultar más fácil e, incluso, divertido.

Un consejo para llevar a cabo esta labor es incluir los buenos modales en el entorno nuclear del niño, esto quiere decir en la familia y el jardín o guardería. El mejor ejemplo es que como papás seamos corteses con nuestros vecinos y las visitas que llegan a nuestra casa: saludarlos amablemente y agradecerles su presencia. Hacer lo mismo con la tía del jardín e insistirles a nuestros hijos que adopten la conducta. Otra ayuda es el reforzamiento positivo. Hay que alabar el buen comportamiento para que sigan replicando las buenas normas que les estamos enseñando. A pesar de nuestro rol como padres en este proceso educativo, nunca debemos obligar a los niños a saludar de beso o de la mano. Los peques no deben ser obligados a tener contacto  físico con alguien si es que no quieren.

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