La leche en la alimentación de los niños

La leche en la alimentación de los niños

La leche es el primer y principal alimento para el ser humano desde su nacimiento, siendo la leche materna la mejor alternativa debido a sus características nutricionales que la convierten en el mejor alimento para los niños hasta los 6 meses de vida. Cuando la lactancia materna está imposibilitada, existen fórmulas lácteas comerciales como alternativa, las que cubren, en gran parte, las necesidades nutricionales de los niños.

¿Por qué es tan importante la leche en la alimentación de los niños?

La leche y los lácteos son fundamentales en la alimentación de las personas y principalmente en  la alimentación de los niños, y esto se debe, entre otras cosas, a que aportan proteínas de excelente biodisponibilidad. Esto significa que la mayor parte de las proteínas de la leche son absorbidas y utilizadas por el organismo para realizar sus múltiples funciones. Entre las múltiples funciones que tienen las proteínas en el cuerpo durante la niñez cobran mayor importancia la de formar estructuras corporales, actuar como hormonas y enzimas que regulan el correcto funcionamiento del organismo, forman anticuerpos contribuyendo a las defensas del organismo. Todas estas son funciones esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo del ser humano.

Pero los lácteos no solo aportan proteínas, otro nutriente importante presente en estos alimentos es el Calcio. Este se encuentra también en otros alimentos como las verduras de color verde oscuro, pero es solo cuando está en la leche que se absorbe en adecuadas cantidades. El Calcio participa en la contracción muscular, en la transmisión del impulso nervioso, en la formación y fortalecimiento de huesos y dientes, siendo fundamental en las etapas de crecimiento.

¿Cuánta leche deben tomar los niños?

Los niños en edad preescolar (2 a 5 años) deben consumir 3 porciones de lácteos al día para cubrir sus requerimientos nutricionales. Esto no significa que el niño deba consumir únicamente leche, ya que es reemplazarla por otros productos lácteos que tienen un aporte nutricional muy similar entre ellos.

Una taza (200ml) de leche equivale a 1 yoghurt, o a 1 vaso de leche cultivada, o a una rebanada de queso fresco o quesillo, incluso equivale a una porción de postre de leche casero. Lo importante es que haya variedad y no demos al niño, los lácteos únicamente de una sola forma. 

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