La postulación de un hijo al colegio: un nuevo estrés

Tomar la decisión sobre la educación de los hijos, es un proceso que se ha complejizado en el último tiempo. Rankings, Simce, proyectos educativos: son nuevos conceptos que se han incorporado en el vocabulario de padres, apoderados y profesionales del área de la educación.

Las exigencias de nuestra sociedad aumentan de manera vertiginosa: competitividad, tecnología y especialización se han transformado en los conceptos fundamentales al momento de evaluar las condiciones necesarias para enfrentar los requerimientos de estos cambios.

En este escenario, el espacio escolar se instala como un primer peldaño de este “camino-escalafón” que deben recorrer nuestros niños, y el colegio se transforma en el lugar donde han de adquirir las habilidades y competencias que les permitan adaptarse y sobresalir. El ingreso a un “buen colegio” es tomado como un sinónimo de buen resultado en la PSU, lo que posibilita el acceso a una carrera de prestigio y un trampolín para alcanzar los estándares sociales del éxito.

Esta es la lectura desde el mundo adulto, pero ¿qué pasa con los niños?. A veces se nos olvida que estamos hablando de infantes entre los 3 y 4 años de edad, que están en pleno proceso de desarrollo. Si bien existen parámetros generales que dan cuenta de los logros para cada etapa, podemos observar diferencias importantes entre todos los niños: cada uno tiene su propio sello y estilo. Algunos son más motores, otros más intelectuales, otros mezclan habilidades, etc. Lo importante es que los padres sepan reconocer a sus hijos y valorar sus aptitudes, respetando las diferencias.

Este punto nos parece altamente relevante, pues en la medida que los padres lo tengan presente, será más fácil encontrar un establecimiento que pueda responder a las expectativas de educación que los padres quieren transmitir y que, al mismo tiempo, responda a las necesidades del niño y a sus intereses.

Las pruebas de selección: algunas recomendaciones

Es probable que las pruebas de selección permanezcan por bastante tiempo como práctica cotidiana de los colegios, de manera que no está demás tener en cuenta algunas consideraciones prácticas para enfrentar este tránsito. Aquí compartimos algunas de ellas:

1.- Elección del colegio:

Para realizar una adecuada selección, es necesario considerar distintos aspectos: las características propias del niño, sus intereses y habilidades; las expectativas de los padres, que esperan para su hijo y para todos como familia. Estos aspectos deben estar en sintonía con lo que plantee el proyecto educativo del establecimiento que se va a escoger. Para ello es fundamental informarse adecuadamente de las características de los colegios, a través de la charlas de difusión que se realizan, revisar las páginas web , e idealmente tomar contacto con alumnos y apoderados que les puedan transmitir una visión más concreta de ese espacio.

Lo ideal es contemplar 2 o 3 alternativas, un número mayor puede resultar demasiado estresante, tanto para el niño como para los padres.

2.- Que miden las pruebas de ingreso:

En general, estas pruebas intentan evaluar el nivel de madurez que ha alcanzado el niño en su proceso de desarrollo, y al mismo tiempo cotejar si dichas adquisiciones son las apropiadas para el modelo educativo del colegio. Se espera conocer las habilidades cognitivas, de lenguaje, motoras y sociales; la ponderación de cada una de ellas variará de acuerdo al tipo de colegio. Por ejemplo, un colegio bilingüe puede privilegiar el desarrollo del lenguaje.

Al mismo tiempo se realizan entrevistas a los padres, que tienen como objetivo conocer el perfil de la familia que está postulando, cuales son sus expectativas en torno a la educación de sus hijos y hasta que punto se pueden comprometer con el proceso educativo.

3.- Como enfrentar las entrevistas:

Primero que nada, hay que tratar de mantener una rutina normal con el niño y su entorno. Evitar comentarios y actividades de “entrenamiento”, pues no van a aportar nada y pueden generar ansiedad en el niño. Se le puede plantear que en los próximos días irán a conocer un colegio donde podría ir, saber que tipo de juegos hay y conocer a las tías; que ellas querrán conocerlo y hacerle algunas preguntas.

El día de la evaluación es necesario que los padres intenten controlar su propia ansiedad, pues ésta puede ser “traspasada” al niño e interferir en sus actividades. Si en la entrevista el niño no quiere participar de las actividades, no se le debe presionar, no conseguirá nada; en esa situación es preferible solicitar una nueva fecha si es posible (algunos colegios consideran una fecha alternativa de evaluación). Cabe recordar que los niños aun no cuentan con las herramientas suficientes para controlar la ansiedad y tienden a frustrarse con facilidad.

Los padres deben comprender que si no hay resultados satisfactorios, la responsabilidad no es del niño; simplemente no era el momento apropiado, quizás sea necesario mantenerlo un año más en el jardín, o bien ese colegio no responde a las características y necesidades de su hijo. Recuerden que este camino recién comienza.

Prev Estreno de la semana: Up 3D
Next Especial panoramas: día del padre

1 Comment

Leave a Comment