Las creencias Familiares pueden ser un significativo recurso para el desarrollo de los niños y niñas

Las creencias Familiares pueden ser un significativo recurso para el desarrollo de los niños y niñas

¿Qué rol juegan las creencias en la familia?

Las familias poseen costumbres o creencias, que les son propias, algunas están en sintonía con el contexto sociocultural que la envuelve y otras son más específicas de ese grupo familiar.  Habitualmente se habla de sistemas de creencias del grupo familiar que determinan su comportamiento, es decir, lo que se cree, lo que dice y lo que se actúa.

Las creencias familiares muchas veces nos ayudan a dar coherencias y a comprender, las dimensiones temporales de pasado, presente y futuro en que se ha situado la historia de la familia.  Las creencias también ayudan a enfrentar situaciones nuevas, difíciles y/o ambiguas.  Éstas pueden ser internas, es decir construidas en el núcleo familiar, por ejemplo: creencias acerca de lo que significa ser padre o madre, creencias asociadas a las distinciones de género en el grupo familiar, creencias asociadas al uso o no uso de la violencia como medida de disciplina para los niños, entre otras.  También están aquellas creencias externas, que expresan algún fenómeno cultural específico del contexto relevante para la familia, por ejemplo: creencias asociadas a la religiosidad, creencias asociadas a la ecología, creencias asociadas a la pertenecía a una etnia, entre otras. Ambos tipos de creencias no pueden abstraerse de un contexto sociocultural que las contiene  y determina. 

Cualquiera de ellas, según su significación y expresión en las costumbres y rutinas familiares, pueden conformar un recursos importante para  enfrentar la vida y sus múltiples desafíos y dificultades. Cuando en una familia, los padres no han tenido la oportunidad de estudiar porque en su historia apremiaron las dificultades económicas, pero están convencidos que sus hijos sí deben hacerlo y harán todo lo posible para ayudarlos a conseguir sus sueños, se está frente a creencias que nos hablan del valor atribuido a la educación, del valor por sentirse realizado, del valor de la paternidad apoyando incondicionalmente también.  Aquí estas creencias operan como un recurso, como una fuerza, que da soporte a la rutina y paso a paso, por medio de las acciones,  puede ir consiguiendo el objetivo buscado. Otro ejemplo, cuando una familia se encuentra frente a una enfermedad grave de uno de sus integrantes, probablemente viva el estrés inicial, se reorganice paulatinamente y pueda seguir funcionando; probablemente en ese proceso jugaron un rol importantes las creencias religiosas de la familia, que permitían leer la enfermedad como un nuevo sentido en la vida, como una misión o un regalo.

¿Cómo se pueden aprovechar las  creencias de la familia para favorecer  en el desarrollo de los niños y niñas?

Las creencias además de ser un recurso para enfrentar situaciones nuevas o difíciles, también pueden ser un excelente material para potenciar algunos aspectos del desarrollo de los niños y niñas. Dándose un proceso sinérgico de: ayudar a nos niños a tener más recursos para enfrentar la vida, por un lado,  y favorecer ámbitos del desarrollo cognitivo, por otro.

En el caso de los niños más pequeños de 2 a 5 años, se puede incentivar aspectos que asociados al desarrollo de su auto concepto o potenciar el desarrollo del lenguaje, entre otros aspectos.

Las creencias familiares pueden ser un poderoso material para la construcción de la identidad de los niños, aportando a la construcción de quién. Por ejemplo, en las comunidades mapuches o en familias mapuches urbanas, constantemente se está relevando y viviendo creencias y tradiciones asociadas a la esta cultura. Los niños tempranamente tienen contacto con personas, espacios o instancias comunitarias, que le hacen ver que él es parte de una forma de ver el mundo de manera particular y que es valioso por eso. Esto implica frecuentar ciertos lugares simbólicos, participar de instancias familiares y comunitarias, aproximarse a objetos sagrados, usar un lenguaje determinado, compartir las nociones de familia, de ser hombre, ser mujer y ser niños, marcar una diferenciación respecto a quienes son no-mapuches.  Ahora bien, en este sentido, la familia también debe procurar que nos niños aprender a respetar a quienes tienen otras culturas u otras creencias, valorar esta dimensiones socio-cultural es también una oportunidad para decir: “somos distintos”, pero no necesariamente mejores o peores a otros.

Por otra parte,  las creencias y su expresión en las costumbres o tradiciones familiares, pueden ser un excelente material para  propiciar el desarrollo del lenguaje, fortaleciendo funciones más simbólicas del desarrollo cognitivo de los niños. Aquí será importante el desarrollo de la oralidad, contar historias vinculadas a la tradición familiar, construir cuentos de manera compartida, hacer juegos de roles, en general conversar con los niños, darse el tiempo para entrevistar a personas que pueden ser íconos en alguna tradición, por ejemplo, en el área de la religiosidad, que los niños puedan entrevistar o conocer a sus sacerdotes o pastores, saber quiénes son, qué hacen, cómo es su vida, etc.     

En el caso de los niños más grandes de 6 a 11 años aproximadamente, no sólo es posible potenciar la oralidad sino también hacer lecturas comprensivas de textos que puedan dar cuenta de las creencias compartidas por la familia y animarlos a que ellos escriban sus pensamientos o reflexiones al respecto.

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