Los hijos y esos “momentos privados”

Cuando los hijos interrumpen...

Los niños están acurrucados en sus camas, durmiendo como angelitos. Cargas la lavadora, recoges los juguetes y cuando estás lista, tu esposo te está dando “la mirada”. Sonríes con picardía y los dos suben rápidamente a la pieza. Pero justo cuando las cosas empiezan a ponerse buenas, la puerta de tu pieza se abre y una vocecita susurra, “¿Mami?”.

La vida como pareja puede ser difícil. La vida como pareja con hijos lo es aún más. Tus hijos pueden tropezarse con algo que preferirías que no vean. ¡O quizá el problema es simplemente encontrar el tiempo para hacer eso que no quieres que vean!

La forma más fácil de prevenir ser “atrapado” es, por supuesto, cerrar la puerta con llave o instalar una cerradura si no hay una. Si tu hijo sí abre la puerta y los descubre, dile tranquilamente que están teniendo un momento privado y saldrán en unos minutos. El que  esta explicación lo deje satisfecho o no, depende de su edad y de cualquier educación sobre sexualidad que haya recibido hasta ese momento. Un niño mayor puede tener más preguntas, mientras que a uno pequeño puede no importarle mucho. Lo importante es mantenerse tranquila y hablarle a su nivel. No le des demasiada información, pero dale respuestas apropiadas a su edad (¡una vez que tú y tu marido terminen, por supuesto!).

Para la mayoría de las parejas, el obstáculo real es encontrar el tiempo para esos momentos privados. Los horarios ocupados, bebés exigentes, casas desordenadas y trabajos estresantes te dejan sin tiempo y con poca energía para algo más.  Poco tiempo después de que nació nuestro primer hijo, mi esposo y yo nos dimos cuenta que de todas las cosas que extrañábamos de nuestra vida sin hijos, el sexo espontáneo era lo que más nos hacía falta. Antes, un pequeño guiño o roce eran suficientes para que termináramos en la cama, sea de día o de noche. Después de que nació Tyler todo tenía que ser planificado, incluyendo el sexo. Si bien la función se cumplía, la emoción y anticipación se perdían.

Entonces, ¿cómo agregarle un poco de sabor a esos programados momentos juntos? Aquí hay algunas cosas que nos funcionaron a nosotros:

–         Háblense. La honestidad es muy importante para asegurar la satisfacción de ambos.

–         Jueguen todo el día, cuando los niños no los vean. Esto puede aumentar la emoción y anticipación, haciendo que el gran final sea mejor.

–         Traten de no programar el sexo. A veces es la única forma de hacerlo, pero dejar la posibilidad abierta es más divertido.

–         ¡Contraten una niñera! Dale una sorpresa a tu pareja cuando llegue a la casa, y manda a los niños a casa de la abuela. Agrega una botella de vino, ropa interior nueva, y tienes  los ingredientes para una noche perfecta.

–         Pongan una película y véanla acurrucados. La oscuridad y la cercanía puede llevar a que ambos tengan un final feliz (¡o se pueden quedar dormidos, que tampoco está mal!)

Por:  Shannon

Shannon vive en  Nantucket, Massachusetts,  Estados Unidos con su esposo y dos hijos hiperactivos. Le gusta escribir, leer y vivir la vida.

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2 Comments

  1. Nuestro hijo ya tiene 5 años y es verdad parece que huelen XD pero ya nos adaptamos a eso, y buscamos otras horas, ya que nada será como antes, pero estamos felices con el cambio, ahora es bien tarde o bien temprano y eso de dejarlo con sus abuelitas de vez en cuando es buenisimo porque nos ayuda a seguir eternamente pololeando. Toncita

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