Los invasores y las bombas de racimos

Los invasores y las bombas de racimos

Si bien es cierto que los invasores se aprestan en los meses de noviembre a programar  las bombas de racimos, para el año que viene, no es menos cierto que durante el año escolar, según si las condiciones lo ameriten, o al momento de que llegue un nuevo invasor, las cargas de la semana es posible que se muevan de ubicación. Mas, la responsable de esta nimia tarea es la Jefa de la UTP, mayoritariamente son mujeres. Aunque a veces, le cabe la bella oportunidad a algún profesor, con vocación de contralor de contenidos y de actividades acorde con lo prescrito. Ella o él deberían procurar que el desarrollo neuronal de los niños y niñas del colegio fuera compatible con el curriculum y este debería desplegarse  en la jornada diaria y semanal.

Los niños y niñas con su natural, espontánea e ingenua actitud corren por los pasillos al ritmo de sus emociones. Más, todavía cuando tocan el timbre para el recreo. Bella asignatura que no es medida por el SIMCE. Cuando están en clases o cuando hay alguna ceremonia oficial sienten el peso de estar en el colegio. El invasor, generalmente llega con un libro de clases. Habitualmente pasa lista y casi siempre al final de la hora de clases anota lo que ha realizado. Todo va bien hasta que el invasor titubea cuando empieza a manipular, como si fuera un inmigrante, algún aparato tecnológico. Él se siente más dominador de los contenidos. No así de sus didácticas. Los niños y niñas, mientras sólo quisieran que las clases fueran videos juegos jugando con la historia o la geografía que no le gusta pasar al invasor.

Si sólo supieran los invasores acompañar el ritmo de los aprendizajes, más que seguro que los habitantes de la escuela, estaríamos felices. Empero, de la manera rutinaria y acostumbrada posible, en ningún momento, existe la consideración que la distribución de las asignaturas, en el horario,  debería responder al ritmo de las emociones y de las potencialidades de estos bellos y bellas infantes. Qué culpa tienen los niños que al profesor de historia no le gusta la geografía. Qué culpa tienen el nieto de Humberto que al Profesor de Ciencia Naturales, no le gusta la Botánica. Qué culpa tienen las niñas que al profesor de matemática no le gusta la geometría. Que culpa tienen los niños y niñas de 5 básico que el profesor de Lenguaje  viene por 2 días a la semana.

Como lo decía el profesor Pedro Zuñiga Cornejo, el sentido de la escuela está en el aprendizaje. Ahora más que nunca, cuando la escuela es un ambiente de aprendizaje más. Debería existir una preocupación permanente de cómo aprenden los alumnos de hoy. De cuales deberían ser sus modelos didácticos más pertinentes y no en la administración de horario y de cómo “quedan los invasores” con la hora entrada y de salida. Hay invasores no conflictivos, ni mucho menos innovadores que no tienen ninguna ventana en su jornada laboral.

Los invasores y los directivos de estos, lanzan sus bombas de racimos sobre el horario, sin importarle que un día fueron niños y niñas, ni mucho menos, que hoy un computador conectado y compartido colaborativamente,  puede entregar y desarrollar lúdicamente  habilidades para el siglo 21.     

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