Los niños en la cocina

Ayudar en la cocina resulta una fórmula simple para que los más pequeños aprendan y disfruten comiendo alimentos saludables. A los niños les gusta participar en la elaboración de las comidas pues es una de las labores que hacen sus padres que más les apasiona, sobre todo si ello conlleva trabajar con las manos.

Niños cocinandpo Cocinar es para los más pequeños una tarea entretenida y saludable al mismo tiempo que incentiva a consumir preparaciones caseras y una gran variedad de alimentos. Además, cuando los niños participan en la elaboración de un plato demuestran un interés especial por ver el resultado final y por probar su sabor. Esto puede resultar muy útil cuando los pequeños presentan rechazo frente a ciertos alimentos ya que favorece su aceptación.

Ayudar en la cocina es una forma de que los más pequeños disfruten comiendo alimentos saludables. En cambio los niños no demuestran la misma motivación si son los padres quienes cocinan y les presentan el plato en la mesa. Otra posibilidad es que los padres cocinen los alimentos y los niños se ocupen al menos de la decoración de los platos, algo que les llama mucho la atención y con ello van adquiriendo responsabilidades en el hogar.

Las recetas en las que los niños pueden participar con mayor facilidad y seguridad son las de elaboración sencilla que no requiere la utilización del fuego. En caso de que lo necesitaran, conviene que los niños realicen las operaciones previas y la decoración final y sean los padres quienes cocinen los alimentos. Por otra parte, conviene que los niños preparen las recetas de aquellos alimentos que no toman con mucha frecuencia para fomentar su consumo.

No todo consiste en mezclar los alimentos sino que muchas veces se ha de esperar hasta ver el resultado final del plato. Una forma de adquirir un cierto sentido de la responsabilidad es encargarles el control del tiempo de cocción de los alimentos, como por ejemplo en la elaboración de un queque. Han de ser conscientes de que si el tiempo se supera, el queque se quemará y el sabor no será tan rico o incluso no se podrá comer.

Fuente: Fundación Eroski

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