Los últimos meses del embarazo

Los últimos meses del embarazo

El tener un hijo constituye un evento que remece la historia de una familia o pareja para siempre.Todo el proceso del embarazo implicala posibilidad de  fortalecer los lazos, o generar afectos difíciles de mentalizar entre los miembros.

Para hacer aún más intenso esta experiencia, en los últimos meses del embarazo surge un especial estado afectivo en la madre. En esta etapa, ella tiende a sufrir un cambio en sus intereses en relación con el mundo externo, e inconscientemente sintoniza con la persona a quién dará a luz en algún tiempo más. Este es un estado mental especial que sólo en la madre puede producirse con tal intensidad, y le permite al bebé ser recibido en un ambiente donde su progenitora puede entender lo que necesita.

Esta es una forma de relacionarse donde prima la empatía de la madre hacia el bebé. Otra forma de expresarlo es que entre la madre y el bebé no existe una separación y ambos se vuelven “una unidad”. El vuelco afectivo hacia el bebé durará algunos meses luego del parto. Es la madre en este estado quién será la más capacitada para captar lo que está ocurriendo con el bebé, pues esa conexión permite en cierta medida, sentir por el bebé.

Este estado afectivo por parte de la madre le demanda una gran cantidad de recursos psicológicos. Las madres en la última etapa del embarazo están especialmente frágiles y dependientes, pues éste es precisamente el estado emocional que sintoniza con lo que el bebé está sintiendo.

Es por esto que la misma madre, en los últimos meses del embarazo, y en los primeros meses del bebé en el mundo, requiere de un ambiente que pueda sostener este estado emocional. Dado que el interés de la madre se focaliza en el bebé, es muy necesario para ella que otros significativos puedan atender los requerimientos del mundo externo.

El padre puede ser quien cumpla esta función, abocándose a brindar las condiciones de satisfacción de las necesidades de la madre, desde el punto de vista afectivo y material. Requiere evidentemente la capacidad del padre de tolerar tal estado emocional, y la  exclusión y la postergación de sus propias necesidades emocionales puede ser la tónica.

En el caso de hermanos mayores del bebé que viene en camino, también existen afectos que necesitan ser elaborados. También ellos se remueven por la situación emocional de la madre, y los sentimientos ambivalentes que puede generarle este hermano. El padre y otros miembros de la familia pueden tener un rol importante de contención en ellos.

Para las madres, es siempre difícil atravesar los últimos meses de embarazo. Requiere necesariamente replegarse emocionalmente, y perder la independencia que una mujer puede necesitar. Pero sin este estado emocional, no hay posibilidades de real conexión entre madre e hijo, y es esta conexión la más necesaria para las necesidades más básicas del bebé.

 

 

 

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