por Guillermo Bustamante

Mi padre tiene 57 años y su relación con las tecnologías digitales está planteada por el miedo. Miedo a lo desconocido, temor a estropear el artefacto o, simplemente, no atreverse a preguntar. Él, cómo muchos de sus contemporáneos, es un inmigrante digital.
Es importante entender que un inmigrante digital es una condición de relación con respecto a las tecnologías, al uso y al acceso a éstas, y no necesariamente está dada por la edad.
Para entender qué es un inmigrante digital y cómo se relaciona con su entorno, es decir, el mundo digital y sus hijos (quienes son nativos digitales), es necesario definir un par de conceptos.
Nativos Digitales
En la edición anterior de Revista Carrusel, hablamos sobre la generación multitarea, donde entregamos un perfil de los nativos digitales. Es importante comprender que este nuevo grupo social está generando profundos cambios en su entorno, pues entienden y perfilan su relación con la sociedad a través de los medios digitales. A partir de los juegos, éstos logran inmersión en los ambientes digitales dada principalmente por la creación de identidades avatáricas virtuales que les permiten adecuar el entorno a sus necesidades, por ejemplo, un celular y un árbol tienen para ellos el mismo significado.
En cambio, los llamados inmigrantes digitales son al grupo de personas que posee estructuras mentales moldeadas por procesos paso a paso, por lo que muchas veces sólo son capaces de resolver una tarea a la vez y siempre siguiendo instrucciones. Por lo mismo su relación con los ambientes digitales está marcada por el constante aprendizaje guiado y la negación del valor existente de las relaciones desarrolladas dentro del ambiente digital.
Comprendiendo entonces quiénes son los nativos e inmigrantes digitales queda ver cómo éstos se relacionan entre sí y cómo pueden mejorar y potenciar esta relación que muchas veces suele ser compleja, debido a los procesos mentales que ambos pasan.
Para explicar didácticamente esta relación es necesario romper los mitos que se han creado en torno a este tipo de relaciones que, generalmente, están dadas de manera vertical, ya sea entre padres e hijo o entre profesores y alumnos.
Mito # 1: La tecnología es mala no la uses
La negación es la primera piedra de tope del uso de las tecnologías digitales. Siempre es más fácil negar el valor que poseen antes de aprenderlo, pues “antes las cosas se hacían de otra manera y no se necesitaban tantos recursos”.
A lo largo de las columnas de tecnología del Blog Carrusel, hemos dicho que aquello es lo peor que se puede hacer, por tanto, lo aconsejable es tener un punto medio entre lo que se hacía antes y lo que se hace ahora. Recordemos que estamos en el siglo XXI y que por lo mismo los procesos cambian constantemente.
Mito # 2: Yo soy mayor, qué me vas a enseñar tú
El tema más complejo es el de la edad, pues tácitamente los adultos deben consentir que no son capaces de hacer una tarea y lo que es más complejo aún, aceptar que sus hijos sí lo son.
Hace un tiempo en el espacio tecnológico del Blog Carrusel publicamos un artículo titulado “El nuevo desafío: La inclusión digital de preescolares”, en el que uno de los temas centrales era el aprendizaje compartido para potenciar las tareas de los niños y la inmersión de éstos en el ambiente digital.
Entender que todos pueden aprender al mismo tiempo y que los niños son un pilar importante de este aprendizaje, mejora la relación entre nativos e inmigrantes digitales, pues no sólo se convive mejor, sino que además se refuerza el vínculo entre las dos personas.
Mito # 3: Esto es sólo un juego
Puede parecer un juego, sin embargo, esa es la manera en que las nuevas generaciones están aprendiendo a realizar sus tareas. Así conocen a sus amigos, así modelan su carácter, así aprenden las reglas sociales, así se relacionan con sus pares. Impedir este proceso es negar la posibilidad de crecer a los nativos digitales. La invitación acá es simple, jugar con ellos, aprender sus reglas y conocer el entorno en el que se mueven.
Sí, es cierto que son mitos complejos de resolver en el corto plazo, pero son un pasaje seguro para mejorar la relación entre los nativos y los inmigrantes digitales, además le sirve de trampolín a los inmigrantes digitales para que conozcan los espacios y los ambientes digitales, generando de este modo la transición hacia el escenario que viene, y que es el mismo en el que se mueven sus hijos y sus alumnos.













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