Normas de crianza: ¿efectivas o afectivas?

por Constanza Díaz
www.creamundo.cl

normas de crianza

Ser un padre afectivo, cercano y flexible dependerá de cómo se apliquen las normas que se han establecido en la familia. Es posible distinguir distintas formas de crianza, según cómo se ejerce la autoridad. Los padres autoritarios son quienes no permiten que se cuestionen sus reglas, los que ejercen su autoridad sin dar opciones en relación a la orden que entregaron. Por otro lado, los padres absolutamente permisivos ceden ante cualquier requerimiento de sus hijos. En estos casos, generalmente, los hijos no tienen claro qué es correcto y qué no lo es. Este tipo de crianza también aparece en padres que no saben cómo ejercer la autoridad o que se paralizan frente a las conductas oposicionistas de sus hijos. Por último, están los padres autoritativos, quienes sí saben conjugar la efectividad a la hora de poner límites con la afectividad al momento de contener y regular las emociones de sus hijos. Son padres capaces de dar una explicación que acompañen esta conducta.

¿Cómo deben ser entregados estos acuerdos?

– Con una comunicación afectiva, que debe ser empática, es decir, poniéndose en el lugar del otro. Muéstrate condescendiente, aunque muchas veces esto sea aparente.

– Debe haber una escucha emotiva, es decir, con interés y afecto, hazle sentir que lo que a él le pasa es realmente importante para ti. Para esto hay que tomarse el tiempo de escucharlos activamente, desprenderse de los prejuicios y atender a los argumentos del niño.-

En ocasiones es importante dar una segunda oportunidad. Siempre debes tener en cuenta que un error puede convertirse en una instancia de aprendizaje.

– En el establecimiento de límites y normas hay que utilizar un lenguaje claro y coherente, que te permita darte a entender considerando la edad y personalidad de tu hijo. Debemos ser pacientes, ofrecer opciones o alternativas y mostrarles las consecuencias de sus acciones.

– Jamás hagas juicios en torno a su conducta. Trata de evitar juicios de valor implacables y lapidarios como “no se puede confiar en ti” o “¿¡Acaso eres tonto?!”.

– Por último, es recomendable ayudar al niño a encontrar alternativas de solución llegando a un acuerdo acerca de los premios y castigos frente a una situación específica. Cuando hables con tu hijo, te recomiendo ponerte físicamente a su nivel, agáchate, míralo a los ojos y no lo interrumpas.

Te recomiendo que como padre o educador investigues, leas y participes en talleres o charlas donde puedas adquirir herramientas para enfrentar mejor la difícil pero emocionante tarea que implica la crianza de nuestros niños.

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2 Comments

  1. valiosisima informacion ….dificil tarea la de entender a mi hijo ….si alguien sabe de charlas de orientacion para padres serìa un buen dato. saludos

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