Nutrición materna y embarazo

Escrito por el abril 6, 2010 para Nutricion, Portada - (1 vista.)

Por Tamara Halpern
Nutricionista Mamá Activa
www.mamactiva.cl

Uno de los aspectos relevantes del control prenatal es el diagnostico, evaluación y manejo del estado nutricional de la embarazada. El peso materno antes del embarazo y la ganancia que se produce durante éste, influyen directamente sobre el peso fetal. Es así como el bajo peso o la obesidad materna se relacionan con recién nacidos pequeños y grandes para la edad gestacional, respectivamente.

El aumento de peso de la embarazada debe estar dentro de ciertos parámetros. Si antes de embarazarse la mujer se encuentra con un estado nutricional normal, puede subir entre 10 y 12 kilos. Si está con sobrepeso u obesidad, el alza no debería superar los 6 o 7 kilos. Si presenta un bajo peso, su aumento debería rodear los 15 kilos.

El incremento mayor que se debe registrar, debiese ser a partir del tercer trimestre. Sin embargo, el peso no vuelve a la normalidad inmediatamente después del parto, se necesitan idealmente alrededor de 9 meses para volver al el peso normal.

Algunos de los requerimientos básicos durante este período son las proteínas, el calcio, el hierro, el ácido fólico, los ácidos grasos esenciales y la fibra.

• Calorías: las calorías entregan energía a la embarazada para favorecer el crecimiento del feto, el útero, la placenta y las mamas. En la mujer adulta el consumo de calorías es de alrededor de 2000. Durante el primer trimestre del embarazo esta cifra debe mantenerse, pero al comenzar el segundo trimestre deben aumentarse entre 100 y 150 calorías. Una vez comenzada la lactancia se debe tener un consumo de alrededor de 2500 calorías.

• Proteínas: las proteínas contribuyen al buen desarrollo de los tejidos corporales, éstas se encuentran principalmente en las carnes blancas, de preferencia pescados, pollo y pavo, además de legumbres secas y lácteos. El requerimiento habitual es de alrededor de 50 gramos diarios, que equivale a un desayuno y once que contenga un yogurt por ejemplo, además de las porciones de carne que se consumirán durante el almuerzo y cena. Durante el embarazo esta cifra debe aumentarse, por lo que sería necesario agregar un lácteo o una porción de carne más durante el día. Durante la lactancia se debiese tener un consumo de 70 gramos de proteínas diarias, por lo que se debería aumentar una porción de lácteo más una de carne de las que se consumían anteriormente.

• Calcio: mineral que como función principal fortalece los huesos del bebé durante la gestación y lactancia. Se obtiene principalmente de los lácteos y ciertos pescados. Durante el periodo del embarazo y lactancia, el consumo debe alcanzar los 1200 mg., al día, por lo que es muy importante tener un consumo de lácteos suficientes por lo menos 3 porciones diarias, de preferencia descremados.

• Hierro: este mineral es importante para prevenir la anemia y el parto prematuro. El hierro se encuentra en las carnes y sus derivados, mariscos, frutos secos como las nueces, y legumbres. El requerimiento de hierro debe duplicarse durante el embarazo.

• Acido fólico: el ácido fólico ayuda al buen desarrollo de la médula espinal del bebé. Los médicos lo recetan generalmente antes y durante el embarazo en forma de suplemento. También se encuentra en alimentos cítricos, verduras de hojas verdes y legumbres.

• Ácidos grasos esenciales: hay ciertas grasas que son esenciales para nuestro organismo, pero que se adquieren solamente a través de la alimentación. Estas grasas ayudan en la formación del tejido cerebral, en el desarrollo intelectual del bebé y en su visión. Los alimentos que contienen estas grasas esenciales, son los aceites vegetales, aceitunas, paltas y algunos productos marinos.

• Fibra: el consumo de fibra ayuda a evitar el estreñimiento durante el embarazo. Esta se encuentra en los alimentos como las legumbres, frutas y verduras en general. Se recomienda un abundante consumo.

• Liquido: importante para el buen funcionamiento del riñón y el sistema digestivo. Durante la lactancia se deben consumir alrededor de 4 litros diarios de agua. Aparte de eso, se pueden consumir sopas, leche y jugos, evitando las que contengan cafeína.

• Sodio: se debe evitar el consumo de alimentos que sean altos en sodio, por lo que es muy importante leer las etiquetas nutricionales de los productos. Los alimentos como las conservas, los embutidos y los alimentos que son procesados, contienen grandes cantidades de sodio, lo que puede aumentar la retención de líquido en la embarazada.

Es por eso importante que la futura madre, mantenga una alimentación balanceada y saludable, manteniendo una vida activa y evitando el sedentarismo. Con esto logramos tener un crecimiento adecuado del feto, prevenir enfermedades metabólicas, evitar la ganancia excesiva de peso durante el embarazo o el bajo peso de la madre, desarrollando un embarazo más saludable.

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