Padres de Gemelos o Mellizos

Mellizos

Mellizos

No hay dudas que los padres que reciben a gemelos o mellizos se encuentran con un gran desafío. La tremenda tarea de brindar un ambiente de cuidado a un solo hijo, se multiplica por dos, y esto sin duda requiere cambios fundamentales en la organización familiar, tanto en aspectos prácticos como emocionales.

La necesidad de poder sobrellevar la situación y estructurar el ambiente de los bebés, hace que los padres realicen una serie de necesarias rutinas diarias que involucran desde el principio a ambos bebés, juntos. Esto es absolutamente razonable, y no se espera que se haga de otra forma.

Estas condiciones ambientales se conjugan con la particular condición heredada por los hermanos, y en términos generales, se suele imprimir a la situación la sensación de que “los dos son uno solo”. A los hermanos se los lleva probablemente en un mismo coche, se los alimenta a la misma hora, se comparte la hora del baño, etc. Se comienza a crear así una particular situación emocional entre los hermanos. La constitución de la identidad se ve modificada en su desarrollo esperado. Desde su nacimiento, los hermanos comparten todo el tiempo juntos. Con el paso del tiempo, y la toma de conciencia de las similitudes corporales, las separaciones pueden resultar difíciles, con importantes montos de angustia, pues se vivencia como la pérdida de “una parte de uno mismo”. Esta dinámica puede permanecer de otras formas en la adultez de los hermanos mellizos o gemelos, en la sensación de comunicación sin palabras o a distancia, por ejemplo.

Aunque esta sea una condición común de los hermanos mellizos o gemelos, no está exenta de dificultades para cada uno de ellos, especialmente cuando se comienza a poner en juego la identidad diferenciada en los ambientes sociales, es decir, “qué es lo mío y qué me diferencia de los demás”.

Para los padres que se preocupan de las dificultades involucradas en esta condición, es importante tener en una premisa fundamental.

Es real que las tendencias heredadas entre los hermanos, en estos casos, son similares o idénticas, pero esto nunca significa que la experiencia particular de ese hijo sea la misma que la de su hermano, ya sea en relación con sus padres o con el mundo externo en general. Este hecho permite tener en mente que cada hermano mellizo o gemelo es una individualidad en sí misma, y es necesario que los padres estén receptivos a captar esas diferencias.

Las mayores dificultades para los hermanos mellizos o gemelos pueden provenir de los propios padres, al tratar de resaltar más similitudes que diferencias, a partir probablemente de un deseo inconsciente de los padres de convertir a dos personas en una. Si los padres hacen el trabajo emocional de asumir la individualidad de cada uno de los hermanos, brindarán con seguridad un buen ambiente para su desarrollo y facilitarán su devenir en el mundo adulto.

Alejandro Caravera

“Soy psicólogo clínico, mi área de trabajo es la psicoterapia de adolescentes y adultos. Me interesó colaborar para la Revista Carrusel, porque creo fundamental poder pensar en temas de la vida cotidiana desde un punto de vista más reflexivo. Me interesa llevar los temas de psicología al diario vivir, pensando en las dinámicas que ocurren al interior de las familias, núcleo de la socialización de las personas”.

Puedes conocer más de Alejandro en www.psicologosreverie.cl

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