Pequeños visitantes nocturnos

CONTENIDO PRESENTADO POR HIPOGLÓS

Son las tres a.m y estás durmiendo cómodamente en tu cama. De repente, escuchas un golpe lejano en la puerta. Entre sueños, no entiendes lo que es. El golpe se transforma en un pequeño susurro: “¿Mami?”. El susurro es cada vez más fuerte, y  antes de que el portador de la voz llegue a tu cama, estás despierta y lista con un abrazo.

 

 

Todos conocemos esta escena, ya sea porque la hemos vivido recientemente o porque nos trae recuerdos de nuestra infancia. Es muy común que los niños- particularmente los preescolares- se despierten en medio de la noche y quieran ir a dormir con sus padres.

¿Por qué?

La verdad es que nadie (sea adulto o niño) duerme toda la noche de corrido. Sin embargo, los adultos hemos dominado la habilidad de volver a quedarnos dormidos. Los niños, en cambio, tendrán problemas para hacerlo. El otro problema es que entre los tres y seis años los miedos nocturnos (la oscuridad, los monstruos, los fantasmas, los extraterrestres, etc.) llegan a su peak.

¿Cómo solucionarlo?

No más muletas: Muchos niños están acostumbrados a una rutina nocturna que incluye “muletas”: una canción especial, un cuento, un oso de peluche—o tú abrazándolo. Si se despiertan en la noche y no tienen estas cosas, no podrán volver a quedarse dormidos. La solución es que, dentro de lo posible, vayas eliminando estas muletas poco a poco. Léele cuentos, pero no todas las noches. Dale un abrazo antes de dormir, pero no te acuestes con él.

Enfrenta los miedos: Si tu hijito o hijita le tiene miedo a la oscuridad, déjale una luz nocturna. Si le tiene miedo a los monstruos o los fantasmas, revisa debajo de su cama y dentro del closet antes de que se duerma, para asegurarle que no pasa nada. También puedes dejarle una “Súper Pócima Anti-Monstruos” (una botella con agua, jugo en polvo y jabón), para que se sienta más protegido.

Se consistente: Si dejas que tu hijo duerma en tu cama dos o tres veces a la semana, continuará intentándolo. Si has tomado la decisión de no dejarlo más, se firme. Sin importar cuánto llore o qué tan cansado estás tú, levántate y llévalo de regreso a su habitación.  Por supuesto, puedes hacer una excepción si está enfermo.

Prepara su habitación: Es clave que la pieza de tu hijo lo invite a quedarse en ella. Deja que escoja los colores, el cubrecama, los cuadros e incluso- si puedes- la posición de los muebles. Haz de esto todo un evento: una especie de “graduación” por ser un niño grande, así se sentirá orgulloso. Mientras más le guste su habitación, más querrá quedarse en ella.

Piensa en el tamaño de la cama: Algunos papás transfieren a sus hijos directo desde la cuna a una cama grande. Sin embargo, esto puede ser intimidante para algunos niños. Considera comprarle una cama apropiada para su edad.

Llévalo al baño: Si tu niño tiene que hacer pipi, es probable que se despierte. Asegúrate de llevarlo al baño antes de acostarse.

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2 Comments

  1. Me encanto este articulo, es lo que todas las madres hemos vivido en algun momento, bueno a mi me ocurre que hay veces que mis hijos se vienen a mi cama, no es siempre, pero por ejemplo el nicolas mi hijo del medio viene a nuestra cama y me dice ¡mami tube una pesadilla! y lo dejo dormir conmigo, es gracioso ya que el tiene 13 años y yo se que es po regalonear con nosotros, pero los tres se han pasado alguna vez a regalonear con nosotros, es por eso que me siento identificada con este articulo, me gusto mucho.

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