Prevención de accidentes en bebés

por Verónica Reyes
Enfermera Matrona

Todos sabemos lo rápido que es el crecimiento de los bebés. Esto implica que debemos acondicionar la casa y nuestra mentalidad como cuidadores para evitar accidentes que podrían ser muchas veces fatales. Dejar lo más seguro posible el hogar se hace entonces absolutamente necesario, es por ello que acá van algunos prácticos consejos:

Tenga a la vista todos los teléfonos de emergencia (pegados en el refrigerador o la pared), mantenga un botiquín equipado con los elementos básicos y entrénese en maniobras de reanimación y/o primeros auxilios. Es importante dejar que el bebé explore su entorno, pero siempre bajo la mirada atenta de la persona a cargo de su cuidado.

Ante una caída de mucha altura manténgalo en la posición en que lo encontró, sin movilizarlo, llame a una unidad de rescate de servicios médicos y/o bomberos. Frente a un golpe en la cabeza, y si no hay pérdida de conciencia, se puede observar colocando compresas frías. Si aparecen vómitos explosivos, repetitivos o adormecimiento, acuda cuanto antes al servicio de urgencia. Si se trata de un golpe que pueda haber producido una fractura ósea, inmovilice la zona y traslade a servicio de urgencia.

En caso de quemaduras leves, ponga la zona bajo agua fría de la llave, por cinco a diez minutos. Luego, debe acudir a un especialista para tratar las quemaduras, más aún cuando son extensas y no parezcan superficiales. La atención especializada puede evitar una curación inadecuada e infecciones. En caso de heridas que sangren, comprima la zona hasta que deje de sangrar, limpie y cubra. Si la herida sangra mucho, comprima y traslade a servicio de urgencia. Si presentara en su interior un objeto corto punzante, no lo retire, asegúrese de trasladar al bebé cuidadosamente hasta el servicio de urgencia.

Si su bebé tragó un cuerpo extraño (moneda, pieza de juguete, etc.), que impide el paso del aire, recurra a la maniobra de Heimlich: se rodea con los brazos por detrás a la persona a nivel de la cintura y se aprieta con fuerza repetidamente hasta que expulsa el cuerpo extraño. En niños pequeños, un adulto sentado se lo pone sobre las piernas y golpea con la palma de la mano la zona superior de la espalda.

En caso de asfixia por inmersión en piscina o contenedor de agua, lo primero es hacer respiración boca a boca para darle oxígeno. Controle continuamente el pulso, ya que los niños hacen paro cardíaco más tardío que los adultos, por ello no hay que confiarse si inicialmente siente sus latidos. Todo esto se hace mientras llega ayuda especializada de emergencia. La técnica de respiración asistida y masaje cardíaco debe aprenderse, generalmente las clínicas ofrecen cursos gratuitos de cómo efectuarla.

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