Sé el espejo de tu bebé

Sé el espejo de tu bebé

La dinámica entre padres e hijos es muy especial. Cada familia tiene sus códigos y formas de relacionarse, incluso desde el momento que sus hijos están en la pancita de la mamá. Sin embargo lo que no podemos poner en duda es que  inconscientemente, como padres, proyectamos nuestros deseos, alegrías, frustraciones, entre otros hacia nuestros hijos.

Los hijos, desde el momento que nacen, comienzan a ser una extensión de los padres, pero por sobre todo de la madre, ya que es con ella con quien pasa la mayor parte del tiempo, con la que logra una conexión a través de la lactancia, a quien reconoce primero, entre muchos otros momentos.

Pero a lo que queremos enfocarnos en este artículo es específicamente a cómo,los padres, traspasan a sus hijos sus propias expectativas de vidas, sus frustraciones de infancia, sus alegrías, sus “necesidades no cubiertas”, sus victorias y emociones. Queremos que comprendan que este acto, muchas veces negado por los padres, es absolutamente normal y común, pero debemos tomar precauciones y tener consideraciones para poder cambiar la dinámica de relacionarse con los pequeños, y así no afectarlos negativamente.

Lo primero que deben comprender es que el inconsciente, aunque no se experimenta directamente, ejerce efectos profundos y significativos en tu vida. Y un ejemplo de ello es “lo que queremos que nuestros hijos sean”.

Es muy importante detallar, comprender y analizar cuáles son las proyecciones que, usualmente, los padres ejercen en sus hijos (involuntariamente), por esta razón nos basaremos en el libro “Tu hijo, tu espejo”  de la autora, Martha Alicia Chávez, para describir dos de ellos y, tal como dice Martha “podamos encontrar juntos nuevas formas de relación”:

Yo no pude hacerlo, hazlo tú por mí: “Vuestros hijos no son vuestros. Son los hijos y las hijas del  anhelo de la Vida por perpetuarse. Llegan a través de  vosotros, mas no son realmente vuestros. Y aunque están  con vosotros, no os pertenecen. Podréis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos, porque tienen sus propios pensamientos” ( Martha Alicia Chávez, “Tu hijo, tu espejo”).

Esto quiere decir que los padres ejercen una presión sobre los hijos en relación a lo que ellos no pudieron ser. Por ejemplo, si la mamá no pudo seguir trabajando por razones diversas, ella proyecta esa necesidad no cumplida. Para algunos padres puede estar bien, pero tenemos que reflexionar en la forma en que traspasamos eso a nuestros hijos.

Una frustración que se repite mucho en la figura paternal es yo quería que fuese niñito. La autora explica en su libro que “Con frecuencia, cuando los padres tienen dos o más  hijos de determinado sexo, esperan al siguiente con la  gran ilusión de que sea del sexo opuesto, y ya sea que lo reconozcan abiertamente o no, sufren una decepción al  no cumplirse sus expectativas. Es comprensible y normal que esto suceda, pero es  indispensable que los padres lo reconozcan en su propio  corazón, para que ese rechazo no dañe a su hijo, ni a sí  mismos.”

Para la autora es muy efectivo cambiar de estrategia y probar nuevos caminos para lograr una comunicación efectiva. En su libro dice “tanto si tu relación con tus hijos está afectada como si no lo está, practicar nuevos caminos te ayudará a fortalecer lazos y permitirá que el amor entre en tu hogar o se incremente. En lugar de usar tu energía en discutir, úsala  en practicar nuevos caminos por un tiempo, observa qué pasa, lo peor que puede suceder es que no funcione”.

 No te pierdas nuestro Especial Embarazo donde podrás ver la última edición impresa de Carrusel.

Ingresa aquí y te sorprenderás. 

Prev Miedo al cambio de colegio. ¿Cómo abordarlo en el hogar?
Next Cuando veo que un padre le pega a su hijo, ¿qué debo hacer?

0 Comments

No Comments Yet!

You can be first to comment this post!

Leave a Comment