¿Sirve realmente la Prueba SIMCE?

¿Sirve realmente la Prueba SIMCE?

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El Simce es el Sistema Nacional de Evaluación de resultados de aprendizaje del Ministerio de Educación. Es una evaluación externa a los colegios que tiene como objetivo contribuir al mejoramiento de la calidad y equidad en la educación. Entregan información acerca de cuánto están aprendiendo los alumnos en las asignaturas que se evalúan.

Pese a que es una prueba reconocida y ampliamente valorada, hay profesores que no aprueban la existencia de sistemas de evaluación como el Simce. Consideran que es una prueba que no cumple con su objetivo de mejorar la calidad en la educación, porque es una medición general para todo Chile y sus diferentes realidades. Además, la observan como una medición que estigmatiza y segrega a alumnos, que generalmente, son los de siempre, los de menos recursos socioeconómicos. La Campaña ¡Alto al Simce! Es un movimiento que surgió a mediados de 2013 y participan en éste diversos académicos e investigadores, alumnos, entre otros. Ellos han expuesto diez razones para oponerse a esta medición, entre las que destacan:  que el Simce crea sistemas de entrenamiento para dar “respuestas correctas”, por lo que trata a los alumnos como números, los homogeniza y deshumaniza. Otra de estas razones es que el Simce tiene a las comunidades escolares estresadas, en las que muchas veces los estudiantes y profesores son presionados y sufren de estrés por obtener ciertos resultados o por alcanzar cierta posición en un ranking que luego aparece en los medios de comunicación como el gran indicador para determinar si un colegio es bueno o no.

Otra crítica permanente a esta prueba es que la brecha entre los mejores y peores puntajes sigue estando marcada por los niveles socioeconómicos. Se publicita la lista con los cien mejores colegios según el Simce, con un afán de mostrar todo como una competencia.  Lo que el movimiento propone es crear un Nuevo Sistema de Evaluación de la Educación Escolar; debatido democrática y consistentemente con la visión de la educación como un derecho social.

NIÑOS ESTRESADOS

Mirentxu Anaya, Directora Ejecutiva de Educación 2020, ha visto que muchos colegios han empezado a realizar prácticas no adecuadas para mejorar sus puntajes: algunos dictan clases especiales de una asignatura que directamente llaman Simce, otros quitan horas de materias de currículo para realizar ensayos diarios de la prueba, y otros más comienzan a preparar a los niños desde segundo básico. También ha visto recintos en los que se focaliza toda la atención en reforzar a los alumnos a los que les va bien para que ellos empujen el promedio general del resto.
Ante esta situación, el psicólogo Jesús Redondo señala que es inaceptable que niños de tan poca edad tengan estrés, angustia vinculada a elementos externos que deberían serles interesantes y animarlos. Si un niño se estresa porque tiene que leer, ese niño no va leer nunca bien. Lo que funciona es la motivación positiva, pero al darle tanto valor a una evaluación de este tipo se genera una reacción en contra de los exámenes. Y puede ocurrir que existan niños que se nieguen a dar los exámenes.

ALGUNOS AVANCES

Aunque aún falta mucho por mejorar, se han visto algunos avances. En la prueba Simce 2014, además de evaluar en áreas como Ciencias Naturales, Historia, Matemáticas y Lectura, se incorporaron otros aspectos que miden las condiciones de los alumnos dentro y fuera de la sala de clases, tales como liderazgo escolar, involucramiento de padres, retroalimentación docente que aparecen como los principales factores que influyen en el rendimiento escolar del alumno.

Mirentxu señaló que “desde Educación 2020 valoraron que la Agencia de la Calidad haya presentado, en primer lugar, estos indicadores que hablan del clima de convivencia escolar, la autoestima académica y motivación escolar, la participación ciudadana y hábitos de vida saludable que son factores muy importantes al interior de las escuelas”.

Anaya agregó que “estos indicadores son claves en el desarrollo social y personal para generar aprendizajes de calidad”.

Visión similar tiene la profesora de lenguaje de Educación Básica, María de los Ángeles González, quien señaló que el hecho de incorporar aspectos y condiciones de los alumnos dentro y fuera de la sala de clases, tales como liderazgo escolar o hábitos de vida saludable son muy valiosos, ya que permiten a los profesores tener mayor información del contexto en el que se desarrollan los alumnos, para sí poder fomentar, por ejemplo, la alimentación saludable y conductas de autocuidado.

 

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