¿Sobreproteger o liberar a nuestros hijos?
Parte relevante de la educación inicial de nuestros niños pasa por la transferencia de “contenidos” que van, desde el nombre hasta el funcionamiento de las cosas. Pero existe otro espacio de aprendizaje, que quizá sea mucho menos “práctico”, pero más potente para su desarrollo, y que tiene que ver con la manera en que dejamos que los pequeños enfrenten el mundo; cómo logramos que se desenvuelvan en entornos desconocidos y cómo empujamos para que -en solitario- resuelvan distintas dificultades.
A DarÃo le cuesta si no estamos nosotros a su lado. Y, por supuesto, nos damos cuenta de ello. En gran medida, esto ha sido ocasionado por nuestro estilo de paternidad, cercano, cariñoso (algunos dirán “sobreprotector”), del cual hemos sido conscientes y responsables directos. En ningún caso estamos arrepentidos, sino más bien pendientes de sus consecuencias (entendiendo que ello significó un beneficio sustancial en su crianza). Y por estos dÃas, justamente, hemos sostenido varias conversaciones con la Andrea, en relación a las medidas de mitigación que aplicaremos para eliminar las brechas que se han generado en estos 3 años.
Y nos hemos dado cuenta de lo complejo que resulta aterrizar un plan, puesto que ese lado del aprendizaje es experiencial, se construye desde el error y la angustia de no saber. En contados momentos hemos permitido que ese enfrentamiento se dé aunque, afortunadamente, los 6 meses que lleva DarÃo en el JardÃn ya lo han acercado a cierto nivel de relación con su entorno que nos deja más tranquilos, pero no estáticos.
Mientras resolvemos de qué manera sistematizaremos nuestro accionar, hemos ido estableciendo algunos marcos de funcionamiento familiar dentro de los cuales, por ejemplo, se ha definido una respuesta para diferentes reacciones infantiles: berrinches; insomnio; falta de apetito…entre otras, de ocurrencia común. Y estamos siendo rigurosos en su aplicación, por más que nos duela el corazón…
Bueno, para ser francos, me ha tocado asumir un papel frente a DarÃo, más ligado a la disciplina, puesto que para la Andrea es esencialmente imposible lograr la distancia que se requiere para generar respeto. Tanto asÃ, que soy yo el que todas las mañanas lo baja del auto y lo entrega en el JardÃn…de ser ella, la situación serÃa todavÃa más complicada. En todo caso, me sienta bien el personaje, pues por una cuestión de formación, históricamente he sido sometido a cierto grado de exigencia que, creo, me preparó de buena forma para el mundo “real”.
No me molesta cómo se están dando las cosas, pues está pasando en forma natural. Y cada uno de nosotros está poniendo su expertise en beneficio de DarÃo, creyendo que el mejor resultado de la suma de nuestras habilidades es, en definitiva, un nuevo estilo. Una manera de hacer las cosas “hecha en casa”. Nuestra manera.
Categoria: Papá, Somos Padres
Acerca del Autor
Papá en Rodaje es la historia –contada en primera persona- de Antonio Vega, casado hace 6 años con Andrea y padre de DarÃo, que en mayo de 2012 cumplirá 3 años!Relacionados
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