Transición del jardín al colegio

Todos hemos vivido esta experiencia. Algunos la recordamos, y los que no la han vuelto a vivir con sus hijos. Dejamos este post abierto en Carrusel para que intercambiemos experiencias y formas de abordar el problema. Pero antes que nada, algunas observaciones de la doctora Amanda Céspedes.

¿Qué opina respecto de los tests que se realizan a los niños para poder ingresar al colegio?

La mayoría de los colegios privados se rige por criterios empresariales, de modo que su marketing es el éxito académico, para lo cual deben cautelar que ingresen niños con un desarrollo cognitivo y social emocional adecuado para el nivel de exigencias que se les impondrá desde temprano.

A veces los tests también se le hacen a los padres…

Respecto a los test a los padres, no tengo antecedentes al respeto. Sí sé que se les hace una entrevista, imagino que para evaluar si cumplen con el perfil de familia que un determinado colegio busca. Me parece que es muy legítimo que así sea.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias para los niños en caso de no ser aceptados en el colegio al que postulan?

Las consecuencias psicológicas dependen en primer lugar de la reacción de los padres, si estos hacen ver al niño que es una derrota, un fracaso, el chico se va a sentir avergonzado y culpable. Pero si los padres adjudican la no aceptación a factores del colegio, el niño se alivia. También influye mucho la cantidad de exámenes de postulación que debe rendir un niño, ya que después de intentar en unos 3 ó 4 colegios, todos en la familia estarán suficientemente desmoralizados y el chico se sentirá muy culpable y abrumado.

¿Cómo se puede manejar el proceso, preparación y rechazo en los niños y en los padres?

Es necesario ser objetivo: un chico puede fracasar porque su perfil de talentos no calza con el de alumno que busca un determinado colegio. Muchos niños poseen extraordinarios talentos artísticos o deportivos, pero se les mide en matemáticas y lenguaje. Los padres deben explicar al chico que la selección se basa en criterios muy específicos y tienen que evitar crear culpabilidad en el niño haciéndole ver que no puso lo mejor de sí mismo.

Prev Papás separados de sus hijos
Next Jugar con nuestros niños: un desafío para el siglo XXI

0 Comments

No Comments Yet!

You can be first to comment this post!

Leave a Comment