Fertilidad asistida, el positivo avance la ciencia

Fertilidad asistida, el positivo avance la ciencia

Cada vez es más frecuente recurrir a tratamientos de fertilidad a la hora de tener un hijo. Pero aunque los avances en este campo son grandes, estudios han revelado que los tratamientos de fertilidad suponen un coste psicológico, físico, económico y laboral muy alto para las mujeres. Y es que al miedo natural a que no resulte, se suman los nervios en la espera de diagnóstico, así, la mayoría de las mujeres definen estas esperas como muy estresantes. En cuanto al porcentaje de éxito varía entre un 58% de los centros privados y un 32% de los públicos. Probablemente por eso tres de cada cuatro parejas eligen los primeros.

Las opciones de tratamiento son diversas y será tu ginecólogo quien te indicará cual es la más apropiada. Lo ideal es comenzar con las opciones más simples y, si eso no funciona, pasar a técnicas complejas como puede ser la fecundación in vitro.


1. Fármacos para la fertilidad

Son adecuados para tratar un problema hormonal -en mujeres u hombres- ya que pueden lograr que el sistema reproductivo funcione con normalidad. Son compatibles con otros tipos de tratamiento.


2. Inseminación artificial

Son utilizados cuando el esperma necesita ayuda para encontrarse con el óvulo, con el objetivo de colocar una dosis concentrada en el útero que facilite el proceso. Se puede hacer controlando los momentos de máxima fertilidad de la mujer o incluso estimulando suavemente la ovulación. Es preciso hacerlo bajo control ginecológico para evitar el riesgo de embarazo múltiple.


3. Cirugía

Se emplea en casos de trompas de Falopio obstruidas, endometriosis, fibromas, defectos genéticos o quistes ováricos. En la actualidad existe un tipo de cirugía poco agresiva, que se práctica mediante laparoscopio. Sin embargo, la cirugía sólo se puede emplear cuando se sospecha claramente que el origen de la infertilidad está en un problema fisiológico de este tipo.


4. Tecnología reproductiva asistida

Cuando otros tratamientos no dan resultado se puede recurrir a técnicas de alta tecnología como la fecundación in vitro o la inyección introcitosplámica de esperma. En la fecundación in vitro, se combinan los óvulos y espermatozoides en laboratorio, implementando los embriones resultantes en el útero de la mujer.

La inyección introcitosplámica de esperma es muy similar, con la diferencia de que los espermatozoides se inyectan directamente en los óvulos (mientras que en la fecundación in vitro simplemente se colocan cerca para que entren por ellos mismos).

 

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